Poesías, Ramón Llull

La obra poética de Ramón Llull (1235-1315) consta de las si­guientes composiciones: Aplicado de l’Art General, A Vos, Dona Ver ge Santa Maria, Cant de Ramón, Compendi de la Lógica d’Algacel, Dictat de Ramón, Hores de Nostra Dona Santa Maria, Lo Concili, Lo Desconhort, Lo peccat de N’Adam, Los cent noms de Déu, Medicina de pecat, Plant de Nostra Dona Santa Maria, Proverbis, Proverbis d’ensenyament, Regles introductóries y Sényer ver Déus, rei gloriós.

Dejando aparte excelentes ediciones parciales y antológicas, la poesía de Llull ha sido edi­tada por Salvador Galmés bajo el título de Rims (vols. XIX y XX de «Obres Ori­gináis de Ramón Llull», Palma de Mallorca, 1936 y 1938, respectivamente). Gran parte de los poemas de Llull carecen de verda­dera calidad literaria, pues su autor utili­zaba la forma métrica para finalidades pro­pagandísticas y mnemotécnicas. Así gran parte de su obra poética se resiente de un exceso de didactismo que entorpece la expresión emocional y elimina la intención estética. La finalidad extrapoética está pre­sente incluso en las composiciones de más categoría lírica, como el Cant de Ramón o el Desconhort. Como toda su obra en prosa — en la que ciertamente reside la más alta calidad literaria—, la poesía se puede adscribir al lema apostólico, «per conquerir/lo Sepulcre, per Déu servir» [«para conquistar/el Sepulcro, para servir a Dios»], que fue también lema de la vida de Llull.

Pero a pesar de todo esto, su obra tiene capita] interés dentro del campo filo­lógico e históricoliterario. Tres grandes in­fluencias concurren en la obra poética de nuestro autor: el peso de la tradición provenzal, la influencia árabe y la influencia religiosa y franciscana. La influencia de la poesía provenzal trovadoresca empieza por manifestarse en la lengua. Llull escribe en un provenzal catalanizado o en un catalán provenzalizado e inaugura la serie de poe­tas catalanes que paulatinamente, hasta Ausiás March, irán conquistando la lengua para la poesía. La poesía provenzal pro­porciona a nuestro autor la métrica, los temas, las imágenes, las formas expresivas, etcétera. Todo el sistema de comparaciones y situaciones con que los trovadores ensal­zaban a la dama lo aprovechará Llull para aplicarlo a la Virgen, realizando así un traslado «a lo divino» como habían hecho ya los trovadores tardíos después de la cru­zada albigense.

La única tradición literaria existente en Cataluña cuando Llull empezó a escribir era la trovadoresca; es lógico, por tanto, que su obra aparezca tan vincu­lada a ella. Pero además, si no miente el autor de la Vida Coetania, el propio Llull, antes de su conversión, fue trovador: «…com fos en la plenitud de la sua juventut, e es fos donat a l’art de trobar e com­pondré cancons e dictats de les follies d’aquest món…». La influencia provenzal no se limita a su poesía, sino que invade también el terreno de la prosa. En el Blanquema (v.), en el Libre de Contem­plado, en el Libre de meravelles, encon­tramos situaciones propias de la lírica cortesana y del «román courtois» francés. Dentro de su poesía hallamos constante­mente personificaciones, comparaciones, te­mas (cárcel de amor, puerto, las compa­raciones con castillos, ciudades, etc.) pro­cedentes de la tradición cortesana; las enojosas comparaciones con animales que aparecen en los trovadores tardíos como Richart de Berbezilh y Aimeric de Peguilhan, las encontramos también en Llull; la «cobla ornativa» no está tampoco ausente; el mismo mundo religioso está constituido en una jerarquía que recuerda la feudal: Dios es el señor supremo; el pecador es se­mejante al amante descortés hacia su dama; el amor a la Virgen es el principio de todas las virtudes, etc.

La influencia árabe se re­duce a los poemas Los cent noms de Déu (libro destinado a mostrar la falsedad del Corán, por la afirmación de que a Dios sólo se le pueden dar 99 nombres. Es posible incluso que la métrica de esta obra sea imi­tación de la prosa árabe) y al Compendi de la Lóqica d’Algacel, versión rimada de la obra del filósofo árabe, cuya actitud de crítica contra la filosofía en favor de la religión debió seducir a Llull. También dentro de la poesía de Llull encontramos reminiscencias religiosas y litúrgicas: desde cultismos como «mundar» («mundare») hasta ecos de los salmos. Pero más interesante es la influencia franciscana, que se concreta especialmente en el Plant de Nostra Dona Santa Maria, pero que en realidad se hace patente en otras composiciones (Medicina de pecat, Cent noms de Déu, etc.) al co­municar a su estilo una cierta calidad plás­tica que contrasta abiertamente con el verbalismo y formulismo de la mayoría de sus poesías. — Aplicado de l’Art General consta de 1.131 versos en «noves rimades», con lo cual pretendía Llull divulgar su obra Art General.A Vos, Dona Ver ge Santa Maria: composición procedente del Blan­quema, que reúne todas las características de la canción provenzal y está dedicada a cantar a la Virgen. — El Compendi de la Lógica d’Algacel consta en total de 1612 ver­sos en «noves rimades» divididos en sesenta capítulos i Su contenido es eminentemente didáctico, pero tiene interés para el estudio de la influencia árabe. — Dictat de Ramón: versión en poesía del Coment de Ramón: consta de 290 versos también en «noves rimades». — Hores de Nostra Dona Santa Ma­ría: consta de un prólogo, un epílogo y siete partes que corresponden a las siete horas canónicas, con un total de 632 versos en «noves rimades».

Dedicada a cantar las ala­banzas de la Virgen, es una de las obras más ágiles y de lectura más agradable. — Lo Concili: poema de 809 versos, divididos en diez capítulos, el último de los cuales está dis­tribuido en estrofas de cuatro versos con estribillo. Lo Concili es un pregón para el Concilio de Vienne, en el Delfinado, anun­ciado para 1311, en el que a Llull le pa­reció ver la posibilidad de realizar sus propósitos apostólicos. El poeta se dirige al Papa, a los cardenales, a los príncipes, prelados, religiosos, etc., en un tono que a veces raya en la desconsideración o en amenaza. Acto seguido se dirige a las vir­tudes, Contrición, Satisfacción, Devoción y Oración, encareciéndoles que estén presen­tes en el Concilio, a fin de que los peca­dos capitales no destruyan el proyecto de cruzada. El último capítulo es una invo­cación a la gracia para que en forma de lluvia descienda y lo purifique todo; el estribillo va repitiendo esta invocación a la gracia en forma de lluvia: «Senyor Déus: pluja,/perque.l mal fuja,/car pecat puja». — Lo peccat de N’Adam, poema de 200 versos en «noves rimades» que da solu­ción a una cuestión teológica propuesta por Jaime II de Mallorca. — Los cent noms de Déu: consta de cien capítulos de diez ver­sículos cada uno.

Cada versículo tiene tres pausas que riman en forma de tercetos, aunque de diferente número de sílabas cada uno de los versos. Llull advierte que pueden cantarse como los salmos, lo cual en la intención del autor ayudaría a la difusión de la obra y convencer de que lo que afirma el Corán es falso: «en l’Alcorá són noranta e nou noms de Déu, e qui sabia lo centé sabria totes coses; per que yo fas aquest libre de Cent noms de Déu, los quals sé, e per tot so no.s segueyx que sápia totes coses». — Medicina de pecat: es la composición rimada más extensa de Llull: consta en total de 5.872 versos, divididos en cinco partes, con variedad de metros. Dada su extensión, es lógico que encontremos en ella todos los aspectos de la obra luliana. Como género proviene de los de la poesía provenzal. — Proverbis y Proverbis d’ensenyament, son dos obras de carácter moral y didáctico y de muy poca calidad litera­ria.— Regles introductóries: también de ca­rácter eminentemente didáctico, consta de cien versos alejandrinos agrupados en estro­fas monorrimas de veinte versos cada una.

El autor mismo nos declara que mediante él no pretende sino la difusión de su doctrina. — Sényer ver Déus, rei gloriós: igual que A Vós, Dona Verge Santa Maria, procede de Blanquema; su forma métrica es la de la canción provenzal y el tema es una invo­cación a Dios para sus fines misionales. — Especial atención merecen Cant de Ramón, Plant de Nostra Dona Santa Maria y Lo Desconhort. Cant de Ramón: 84 versos octosilábicos, distribuidos en estrofas mono­rrimas de seis versos cada una, es la obra lírica más conocida de Llull. A pesar de su brevedad, es una síntesis luliana, un poema autobiográfico y confesional. Llull empieza por exponernos los principios teo­lógicos de su propio ser, su vida de peca­dor, la conversión, la fundación de Mira- mar, el sentimiento de la vejez y del des­aliento, su inmenso anhelo de amor («Vuyl morir en pélec d’amor»). Llull sitúa el encuentro con el amor en un marco paisa­jístico que se ha hecho antológico: «Enfre la vinya.l fenolar,/amor me pres, fé’m Déus amar,/enfre sospirs e plors estar».

El valor del Cant reside en su valor psicológico, en su emoción directa, en estas referencias concretas que traducen sinceridad. Todo el poema tiene una claridad inmanente, de la que es símbolo este encuentro con el amor, no de noche, sino dentro de un paisaje tan luminosamente mediterráneo. — Plant de Nostra Santa Maria: consta de 384 versos alejandrinos divididos en 32 estrofas monorrimas de 12 versos cada una. Se trata de una lamentación de la Virgen al pie de la cruz. Se ha relacionado con las formas de teatro medieval. Toda la obra tiene esencial­mente un carácter figurativo o representa­tivo, esencialmente dramático. Y es que en este poema hay una actitud literaria dife­rente del resto de la producción rimada de Llull: acusa la influencia del franciscanismo, que radica más en la concepción de la obra que no en episodios concretos; todos los personajes toman un valor de figuras, los elementos más abstractos son reducidos a una forma sensible y contingente. En el franciscanismo todo se convierte en teatro, en plástica.

Y esto es lo que encontramos en el Plant: los ambientes son reproducidos con una rara fidelidad, hasta llegar casi a una actitud realista. La visión de Cristo en la cruz polariza todos los recursos sen­sibles de Llull. El Plant…, por otra parte, acusa una influencia quizá directa del Pianto della Madonna, con el que coincide en mu­chas expresiones y situaciones. También se han visto influencias del Stabat mater. — Lo Desconhort: consta de 828 versos de metro igual al del poema anterior y es un ejemplo de obra perfecta y acabada. Como fuente del Desconhort se ha propuesto la Epístola acerca de los secretos de la filosofía ilumi­nativa, del árabe español Abentofail, fuente  que ha sido impugnada, proponiéndose, más razonablemente, la ascendencia provenzal del género. Como en Cant de Ramón, es una gran lamentación del fracaso de su obra y de su doctrina. A lo largo de la conversación entre Ramón y el ermitaño va pasando toda la vida del autor, con sus problemas, sus dudas, sus ilusiones, sus entusiasmos, sus temores.

Llull, como siem­pre, se quiere justificar y pretende hacer propaganda de su obra, pero la tragedia de su espíritu se desborda inmediatamente. Ahora bien, el diálogo es un simple artificio. Llull, en el ermitaño, crea un perso­naje ficticio, un desdoblamiento de su per­sonalidad, a fin de realizar mejor el aná­lisis de su alma. Algunos han visto en este personaje un símbolo de la vida contem­plativa, opuesto a Ramón, símbolo de la activa: éste fue precisamente uno de los profundos dilemas del alma del autor.

A. Comas