Poesías, Miquel deis Sants Oliver

[Poesies]. La obra poética del investigador y periodista catalán Miquel deis Sants Oliver (1864-1919) fue publicada en 1910. El autor en un bre­ve prólogo confiesa lealmente que su libro contiene «la obra de un escritor que ha tenido y ha aprovechado distintos momentos en poesía».

Ciertamente, gran parte de ésta es puramente externa y objetiva, aunque se adivina en ella el buen gusto y el talento de un hombre fino y cultivado. En cambio, en unos pocos poemas Oliver ahon­da en los temas que le ofrecen su perdida juventud, sus recuerdos de adolescente, la memoria de canciones populares, y enton­ces su poesía, volcada ya a un auténtico intimismo, llega hasta el misterio del estre­mecimiento lírico. Así en los tres sonetos «Bellesa trágica», «Passant» y «Eternes recances», aparentemente objetivos, pero en los que se adivina la amargura de un amor frustrado en la realidad o sólo en el pen­samiento.

Dentro de esta línea más pura comprendemos los poemas de aliento popu­lar como «Caneó de la sirena» y «Miramar». En otra corriente más esteticista y formal situaríamos los versos de homenaje como los dedicados a Francesc Aragó, Fastenrath, George Sand, Piferrer, Velázquez, la Venus de Milo, o los inspirados en motivos musi­cales de Mozart, Grieg, Beethoven, Wagner, Chopin, etc., y que están quizá más próxi­mos al puro lirismo que los de tema his­tórico como «L’hereva de Provenca» o los de homenaje, y en los que es indudable la influencia del Parnasianismo (v.) francés.

Los poemas dedicados a temas y bellezas de su Mallorca natal son otro aspecto muy per­sonal de la obra de Oliver. «Del castell de Bellver», «El perfum de Sóller», «Les cases senyorials», «Un barri de Palma», «Rambla velia», «A ca l’antiquari» y el delicioso poema «Els refugiats de 1810», en los que puede rastrearse una cierta cadencia rubeniana y que reafirman la vocación de las investigaciones históricas que tanto pres­tigio dió a Oliver. Situándose en el ámbito poético de Alcover y Costa, estos poemas nos comunican la llama de una apasionada, aunque aparentemente serena y externa, evocación de los monumentos e hitos más relevantes que han presidido la existencia del poeta.

A. Mansnt