[Poesie]. Publicadas por Luigi Lamberti (1768-1813) en Parma en 1796, adolecen de la tendencia clasicoarqueológica que se afirmó entre los literatos de la pléyade emiliana, especialmente de Reggio y Módena, que tendía a seguir la inspiración de Fantoni y de Parini con el retorno a la lírica de Horacio en lo que ésta tenía de mesura y perfección formal, reaccionando de este modo contra las extravagancias y las aberraciones de los últimos «marinistas» y de los Arcades.
Lamberti, que fue un perfecto helenista, como lo demuestran sus traducciones del Edipo (v.) de Sófocles y de las Elegías (v.) de Tirteo, además de la ayuda que prestó a Monti en su versión de la Ilíada (v.), aplicó a su poesía el canon de su fidelidad a la elegancia y al primor clásicos, aunque logrando raramente superar la mera imitación formal. En sus odas más famosas «El Baño», «A la góndola», «Al sol», «Los coches», «La vendimia», y en sus numerosos sonetos, la lucidez de las imágenes y la exquisita factura del verso dejan a menudo un vacío sólo compensado por una notable capacidad descriptiva.
Lamberti, por lo demás, es ahora recordado solamente por algunos epigramas que escribió contra Foscolo, quien en su elegía «I lamenti amorosi» imitó el «Lamento de Dafnis» del poeta emiliano, y extrajo cierta inspiración de las odas «Los coches» del mismo Lamberti para su poesía «Luigia Pallavicino que cayó del caballo».
C. Ángeleri

