[Carmina]. Notable importancia histórica tienen las Poesías escritas en verso latino por Pietro Bembo (1470-1547). No sólo en sus mocedades, en el fervor de la común cultura humanística, sino a lo largo de toda su vida, el famoso teorizador de la dignidad de la lengua vulgar se ejercitó en las composiciones de tipo clásico.
Sale muy airoso en las descripciones donde con pura elegancia formal acaricia figuras y paisajes, como cuando en el «Benaco» [«Benacus»] evoca el esplendor de aquellos lugares y la jocundidad de la vida en medio de una ficción de las diversas divinidades que dan nombre a montes y ríos del lago de Garda. Algo artificioso en sus detalles ornamentales, se nos muestra en el «Himno a San Esteban» [«Hymnus ad divum Stephanum»]; límpidamente narrativo es cuando se refiere al mundo clásico verdadero con la gentil «Galatea» [«Galatea»], ninfa siciliana cortejada por el cíclope Polifemo y el pastor Acis; le siguen unos dísticos en que se finge que Fauno se dirige a las ninfas y Yola a Fauno.
Este acariciar en la mente la delicada visión de un mundo de imágenes y de impresiones explica por qué Bembo se detiene complacido a hablar de amores de faunos enamorados, del chapuzarse de unas aturdidas muchachas en el agua de un río y, sobre todo, el por qué en una elegía a una amiga, muy próxima a él pero reservada por las sospechas de su marido, expresa el deseo de gozar plenamente de su afecto, de tenerla siempre junto a sí y de sentirla toda suya. Bembo, con su personal refinamiento, capta en pocos rasgos aquel tema límpidamente evocador qué hace del humanismo la mejor idealización de los sentimientos; pero también la cultura antigua había de suscitar en él, más vivo, el deseo de alcanzar el acento de una propia e inconfundible voz en un lenguaje no indigno del ejemplo de los clásicos.
C. Cordié

