Poesías, Joan Róis de Corella

Las poesías del escritor y poeta catalán Joan Róis de Corella (que escribió entre 1460 y 1500), procedentes de diversos códices y ediciones, se pueden clasificar en los siguientes gru­pos:

I) Poesía mariana («Vida de la Sacratíssima Verge Maria, Mare de Déu, Senyora Nostra», «Les lahors de la Verge Maria», «Oració a la Verge María»)

II) Poesías a Caldesa («A Caldesa», «Debat ab Caldesa»)

III) Poesías amatorias

IV) Otras poe­sías (entre las que hay que incluir las que aparecen en las obras en prosa)

La edi­ción completa de las poesías de Corella se halla en Obres de Róig de Corella, publicades ab una introducció per R. Miquel y Planas, seaons els manuscrits y ultimes edicions («Biblioteca Catalana», Barcelona, 1913). En su concepción y contenido las poesías a la Virgen responden a la tradición mariana medieval. Róis de Corella, con todo, sabe superar el tópico con su estilo peculiarísimo y con la agilidad de sus metáfo­ras. La calidad de esta poesía mariana (de la cual como de toda la poesía, y aun de toda la obra, de Corella nos falta un estu­dio completo) hizo olvidar su poesía pro­fana — no de inferior calidad — y dió a Corella fama de poeta místico.

De entre las poesías marianas, la más importante es «La Vida de la Sacratíssima Verge Maria». Esta composición apareció publicada en 1494 en Lo Primer del Cartoxá, o sea el primer libro de la traducción catalana de la Vita Christi de Ludolfo de Sajonia, hecha por el mismo Corella. El poeta, tras unos versos que revelan la influencia del texto del libro de la Sabiduría (v.) utilizado en la liturgia de la Virgen, nos describe los episodios de la vida de María. La Anun­ciación (hecha por el serafín «més alt del més alt cercle»), la visita a Santa Isabel (en el momento del Magníficat exultan los patriarcas en el limbo), el Nacimiento (Róis de Corella acude a la comparación del rayo de luz que atraviesa la vidriera), la adora­ción de los Reyes, la Purificación en el templo (cuya luz penetra en los infiernos y enciende antorchas en el paraíso), la huida a Egipto, la pérdida de Jesús en el templo, la crucifixión, descendimiento, re­surrección, ascensión, venida del Espíritu Santo y coronación.

El poeta concluye con este verso admirable: «Mare de Déu,/de Parahís lo Fénix». En el poema, junto a las alabanzas a la belleza física de la Virgen al estilo bíblico y profano, se encuentran reminiscencias de los himnos litúrgicos. «Lahors de la Verge», cuyos versos están entresacados de «La vida», procede del li­bro Les obres e Trobes en lahors de la Verge Maria, publicado en Valencia en 1474, considerado como el primero impreso en catalán, y que contiene las composiciones de un certamen poético en honor de la Vir­gen. «Oració a la Verge» es quizás su poe­ma más famoso. Estampado y traducido diferentes veces, Miquel y Planas cree que la fuente de inspiración es Lo Quart del Cartoxá (la cuarta parte de la traducción de la Vita Christi).

Pero quizás convendría buscar otras fuentes, especialmente si tene­mos en cuenta que la lamentación de la Virgen al pie de la cruz es un tema fre­cuente desde hacía algunos siglos en la Edad Media. (Dentro de la literatura catalana debemos recordar el «Plant de la Verge» de Ramón Llull, v. Poesías). Las poesías referentes a las relaciones del poeta con Caldesa, objeto de la narración Tra­gedia de Caldesa (v.) son las siguientes: «A Caldesa», «Debat ab Caldesa» y, según Mi­quel y Planas, «Desengany». En Tragedia de Caldesa hallamos la explicación de los episodios que seguramente motivaron los poemas. Los críticos creen que se trata de un episodio real a juzgar por el escándalo que suscitó y por el eco que hallamos en composiciones como Consuelo (v.) de Mossén Francesc Ferrer, en el «Debat» con el Prín­cipe de Viana e incluso en el exordio del Jardí d’Amor.

En «A Caldesa», despiadada diatriba, juega con la significación del nom­bre de Caldesa, como derivada de la idea de «calor», describiéndola como mujer pro­fundamente sensual; duda que jamás fuera doncella; afirma que se ha entregado a fie­les, a infieles y a judíos; le dice: «portau foch/davall les vostres faldes», etc. «Debat ab Caldesa» continúa la serie de insultos e injurias. Tras la respuesta de Caldesa, figu­ran unas estrofas con el epígrafe de unos vicios referentes a la dama. «Desengany», en el caso de referirse a Caldesa, significa la actitud de arrepentimiento y renuncia propia de la poesía medieval. Al final nos advierte que no «habla en sueños», lo que parece confirmar que se trata de hechos reales y no literarios. Según Miquel y Pla­nas Haidesa debe identificarse con la esposa ce un tal Xanxo Caldes, que aparece en el Coloqui de Dames» del Cancionero satírico valenciano (v.).

Aparte los alusivos a Caldesa, Corella escribió otros poemas amorosos. El más interesante es la «Balada ce la Garça y de la Smerla», que no es más que una requesta de amor disfrazada bajo la bella alegoría de las dos aves que cantan la balada. Ésta desarrolla el tema de los ojos los ojos que dan muerte y vida) con una delicadeza que los críticos han relacionado con el famoso madrigal de Gutierre de Ce­tina- En los restantes poemas amorosos, Corella trata de la muerte por amor, de la sumisión amorosa, referidas acaso a la mis­ma Caldesa o a Yolant d’Urleda (a quien dirigió Letres a Yolant d’Urleda), etc. Lo restante de la poesía del autor queda redu­cido a tres debates, a una diatriba contra un personaje y a una estrofa. El primer debate contesta a la cuestión de Mossén Fenollar sobre si «puede matar piedad».

El segundo es con el Príncipe de Viana y se titula «Flors del Saber», la continuación del cual (que aparece en el Cancionero de París) son los versos incluidos en el Debat epistolar entre Mossén Corella y lo Príncep de Viana. El tercer debate, a propuesta de Mossén Fenollar, trata de la «imperfección humana», de la lucha en el hombre entre el bien y el mal. La diatriba va dirigida contra Bernat del Bosch, y las invectivas están escritas medio en catalán y medio en latín. La «Cobla de dos senys» constituye un juego conceptual: leída entera responde a la idea de contentamiento o felicidad, y leída a partir de la cesura significa la idea opuesta. Los poemas incluidos en las obras en prosa pueden verse en los artículos que hacen referencia a ellas. La poesía de Co­rella es una de las más peculiares e inte­resantes de la literatura catalana medieval.

A. Comas