Poesías, Gilabert de Próxita

El Cancionero Vega- Aguiló (v. Cancioneros catalanes) contiene veintiuna piezas líricas atribuidas a un Próxita, que recientemente ha sido iden­tificado con un caballero valenciano, Gilabert de Próxita, que vivió a fines del siglo XIV. Su temática es exclusivamente amo­rosa.

El amor se ha apoderado de una ma­nera total del poeta: «quenaysím pren un amorós desir/que ls cinch senys pert e ma fag se canbia». La concepción amorosa de Próxita sigue las directrices del amor cor­tés. El poeta no es más que un vasallo de su dama, la cual puede disponer de él in­cluso en las categorías de vida y muerte: «De gay on suy la suppley/que no s mostré malvolén/vas me, qui l suy leyalmén/hom fis e franch per soffrire;/que, si s vol, me pot aucire». Tres causas han hecho nacer su amor: los ojos del poeta, la belleza de la dama y Amor, que hiere tan sutilmente que jamás uno de sus heridos ha logrado curarse.

Su amor es tan alto que el poeta está orgulloso de él. Y ese orgullo tiene una doble causa: la belleza de la dama y su «estat», es decir, su condición. La dama, que esconde bajo el «senhal» de «Dona ses par», posee todas las perfecciones corteses. Pero le falta la piedad, por lo que el poeta no la puede llamar «Mils-que-bé» [«Mejor-que- bien»]. Es orgullosa y se ríe de su amor. Este orgullo de la dama, que lleva con­sigo la falta de piedad, sume al poeta en la locura, y la desesperación.

La poesía de Próxita es elegiaca y desesperada: «planch e plor cant xangós vuelh mover». Esencial­mente desgarrada: «vau com perdutz fors de tot-esperanza», lo que, junto con ciertos rasgos estilísticos, hace pensar en la poe­sía de Ausiás March. De ahí que el poeta esté siempre en un estado de languidez y que la muerte sea una realidad presente, cómo única, y posible, huida y como final insoslayable de sus males. Pero, incluso des­pués de la muerte, el poeta seguirá aman­do a su dama: «mas, enquer mort, celhs qui volran mirar/dins en mon cor, veyran vostra figura».

J. Molas