Poesías de Stolberg

[Gedichte]. Colec­ción de poesías de Friedrich Leopold, con­de de Stolberg (1750-1813), cuya primera edición, que contiene también las poesías de su hermano Christian (1748-1821), apa­reció en 1779 editada por H. C. Boie. Entre los fundadores de la célebre liga poética del «Hain» de Gottinga, a la que pertene­cían entre otros Voss, Holty, Miller, etc., los dos hermanos Stolberg ocuparon un puesto eminente.

Eran también los únicos que, desde el comienzo, pudieron vanaglo­riarse de sostener relaciones personales con el ídolo admirado y querido del «Hain», Klopstock, lo que les proporcionó un as­cendiente indiscutible en la liga. El más dotado fue ciertamente Friedrich Leopold, aunque sólo tienen verdadera importancia sus obras juveniles. Aun siendo uno de los fundadores del «Hain», logró liberarse bastante pronto de las tendencias del falso bardismo, de las pseudoevocaciones de la antigüedad germánica. Halló fácilmente su propio camino como lírico, aunque con un sentimentalismo un tanto forzado, con una excesiva exuberancia de tintas, pero con gran eficacia. Bien conocidas son las bri­llantes «Canciones de un muchacho ale­mán», la conmovida invocación a la natu­raleza [«Süse heilige Natur»] y el «Himno al Sol» [«Hymnus an die Sonne»].

Es el primero que en la literatura alemana can­tó con entusiasmo las bellezas del mar [«An das Meer» «Die Meere», etc.] en nu­merosas y variadísimas odas. Durante la Revolución francesa, él, un aristócrata, tendrá palabras entusiásticas para la nueva li­bertad. La oda fue siempre su forma pre­ferida, pero a veces utilizó también ritmos más sencillos y llanos. Intentó también la composición de baladas; las más conocidas son «Schön Klärchen» y «Die Büsserin». En la madurez, en una crisis de misticis­mo, debida en parte a la larga amistad espiritual con la condesa Gallitzin — espe­cialmente a la muerte de su mujer, Agnes — se convirtió al catolicismo (1800) con gran escándalo de sus amigos, particularmente de Voss, iniciando así la numerosa serie de poetas románticos alemanes que busca­ron refugio en el seno de la Iglesia.

Pero a partir de entonces, sus poesías, excep­tuando las patrióticas Vaterländische Ge­dichte (1815), carecen de libertad de ins­piración, reduciéndose a composiciones apo­logéticas en honor de la Iglesia. Stolberg fue amigo de juventud de Goethe, que habla de él en Poesía y Verdad (v.).

C. Gundolf