Poema de Hákon, Anónimo

[Hákonarmál]. Es, con el Poema del cuervo (v.), de los más antiguos y famosos cantos de la poesía de los escaldas, o sea, de aquella poesía de arte («escalda» significa poeta) que floreció en las cortes noruegas después del siglo IX, caracterizada, bajo influjos célticos e irlan­deses, por un preciosismo que lo distingue de los Edda (v.) más sencillos.

Poetas y hombres de armas del séquito de los prín­cipes, los escaldas dieron a su obra un carácter netamente encomiástico. Así, el Poema de Hákon, escrito por Eyvind Skaldaspillir (siglo X), el último eminente es­calda noruego (todos los escaldas notables de la época siguiente serán en realidad islandeses), es un lamento por el rey Hákon el Bueno, caído en el campo de batalla en 961. Este lamento imita el poema que un escalda anónimo había compuesto algunos años antes en honor de Eirik «hacha san­grienta» («Eiriksmál»), hijo, lo mismo que Hákon, de Harald, el de la hermosa cabe­llera, muerto combatiendo en Inglaterra alrededor de 950. Odín manda a dos walkirias elegir para el Walhalla a un rey de la estirpe de los Yngvi. Sigue la descripción de la sangrienta batalla, en la cual el mismo Eyvind toma parte.

Hákon oye el discurso de una de las walkirias, la cual dice que los dioses han invitado a ir junto a ellos al rey con muchos de sus guerreros, y se lamenta de esta decisión. Caído el rey, las walkirias van a anunciar a Odín su llegada. Éste encarga a uno de sus hijos, el belicoso Hermod, y a Bragi, el dios de la poesía y de la elocuencia, que acojan en su sala a la comitiva del rey, el cual aparece cu­bierto aún de sangre y, desconfiado, se niega a deponer los armas, a pesar de que ambos dioses le habían ofrecido la paz. Sigue el lamento propiamente dicho: siem­pre será honrado el nombre del rey, cuyo parigual no reaparecerá jamás sobre la tierra viuda; la decadencia y la desdicha se abatirán sobre el país después que Hákon haya abandonado a los dioses.

Para com­prender el poema debe tenerse presente que el rey Hákon, convertido al cristianismo, había llegado procedente de Inglaterra a la Noruega aún pagana, mientras que el es­calda Eyvind cree en los antiguos dioses. El poema es un documento importantísimo sobre la antigua fe en las walkirias y en el Walhalla.

V. Santoli