Pierre Grassou, Honoré de Balzac

Novela corta del fa­moso novelista francés Honoré de Balzac (1799-1850), escrita en diciembre de 1839, que forma parte de las Escenas de la vida parisiense (v. Comedia humana).

El relato, que finaliza con una especie de apoteosis bufonesca de la mediocridad, muestra cómo un pequeño comerciante y su familia pue­den apasionarse por un pintor sin talento, animoso joven, eso sí, pero que sólo sabe copiar servilmente las obras de los consa­grados. Las primeras páginas están dedica­das a amargas reflexiones sobre la carencia de juicio en el público de las «Exposiciones» y la petulancia de los pintores jóvenes, que aspiran a la gloria antes de saber el oficio. Después, Balzac, dando de lado a las consi­deraciones, se deja llevar por el placer de la anécdota. En 1832, Pierre Grassou, cono­cido por Fongéres (nombre de su villa na­tal), ocupa un estudio que cuida escrupu­losamente, y aspira a vivir de sus trabajos, amén de hacerse con algunos ahorros.

A pe­sar de que, en diversas ocasiones, sus ca­maradas ya le han advertido que su talento es harto mediocre, Pierre se ha lanzado a pintar, y ejecuta los encargos de Elias Ma­gus, un viejo usurero que revende las telas, tras un tratamiento apropiado, como autén­ticas obras maestras firmadas con los nom­bres más ilustres. Un día, Elias Magus le anuncia la visita de un negociante en vinos enriquecido, aficionado a las Artes con el clásico furor de ciertos nuevos ricos, que quiere que le hagan su retrato, el de su mujer y el de su hija. Pronto se presentan los Vervelle. Carente de toda gracia y em­perifollada de un modo ridículo, la familia — padre, madre e hija — trata respetuosa­mente a aquel representante de las Artes, cuya campechanía y falta absoluta de ge­nialidad acaba por encantarles.

Resulta además, que ambas partes tienen el mismo notario, y como papá Vervelle se maravilla y parece muy satisfecho de que Grassou practique el ahorro, la idea de la boda surge en ambos bandos. La intervención de un amigo que se burla de los modelos y de las telas amenaza por un momento comprome­terlo todo. Pero el ahorrativo artista y los mediocres personajillos son demasiado afi­nes para no sentirse encantados mutua­mente. Invitado a Ville d’Array, en la pro­piedad de los Vervelle, que cuenta con una «galería» que papá Vervelle estima en alto grado, por contener valiosas telas de Rubens, Rembrandt y Ticiano pagadas a pre­cio de oro, Grassou descubre con asombro en ellas sus propios cuadros, que el arte de Elias Magus ha transformado en antiguas y famosas obras.

Pero el incidente sólo sirve para estrechar aún más los lazos, y se cele­bra la boda, que le valdrá al chapucero artista, junto con una gran prosperidad, el grado dé «Oficial de la Legión de Honor y Jefe de Batallón en la Guardia Nacional». No obstante, a pesar de sentirse un gran personaje entre los pequeños burgueses a quienes deslumbra con su situación, Gras­sou no puede evitar experimentar cierta amargura ante la idea del desprecio con que sus camaradas pronuncian su nombre. Y esta relativa lucidez, esta humildad, in­funde al personaje un carácter muy atrac­tivo. El diálogo y las descripciones gozan de la típica veracidad que sabe infundirles Balzac. Obra menor por su volumen ma­terial y el tema, esta novela corta encaja en el conjunto y contribuye al extraordi­nario éxito de la Comedia humana.