Pierre Nozière, Anatole France

Aparecido en 1899, es el segundo de los cuatro libros en los que Anatole France (François-Anatole Thi­bault, 1844-1924) recogió los recuerdos de su infancia y primera adolescencia (v. El libro de mi amigo, El pequeño Pierre, La vida en flor).

También aquí el autor habla en primera persona, pero se oculta bajo el pseudónimo de Pierre Noziére, alterando además algunos datos efectivos (el padre del niño, por ejemplo, representa a un médico), para conferir a estos relatos cierta libertad narrativa y el aura agradablemente fabulosa que son las características del es­tilo de France cuando aborda, con una especie de pudor poético, el sugestivo tema de la vida infantil. El relato queda feliz­mente dividido en una serie de episodios, cada uno de los cuales constituye casi una unidad, y está animado por una serie de retratos: las figuras de los «mayores», que entran en contacto con Pierre en diferentes ocasiones y que el autor dibuja con minu­ciosa agilidad, complaciéndose en el sutil juego de mezclar sensaciones de la infancia con juicios de hombre maduro y alcanzando así efectos particularmente exquisitos.

El malicioso escepticismo de France y su afi­ción a personajes pintorescos aparecen lle­nos de un patético sentido de humanidad que ilumina toda la primera parte del libro («Infancia») y lo coloca al mismo nivel de las obras más felices y afortunadas del autor. Las otras dos partes, en cambio («Notas escritas por Pierre Noziére al mar­gen de su grueso Plutarco» y «Paseos de Pierre Noziére por Francia»), son de carác­ter bastante diferente y reúnen cierto número de divagaciones filosoficomorales o de disertaciones sobre países y monumentos de la vieja Francia, que muestran más bien al France «causeur» y doctrinal y recuerdan demasiado claramente otras obras del mis­mo carácter (v. El jardín de Epicuro, Sobre la piedra blanca).

M. Bonfantini

Amaría a France con mayor abandono si algunos imprudentes no quisiesen hacer de él un gran escritor. (A. Gide)