Drama en tres actos y en verso
La acción comienza cuando las bodas campesinas del labrador Peribáñez y su amada Casilda deben ser interrumpidas a causa de unas heridas que ha sufrido el comendador de Ocaña ante unos novillos. Peribáñez se ve obligado a prestar su hospitalidad al comendador, quien queda prendado de Casilda.
Ésta rechaza desde un principio sus pretensiones. El comendador decide enviar lejos a Peribáñez, como capitán de una compañía. Pero el labrador sospecha y regresa a su pueblo. En su casa encuentra al comendador en trance de seducir a Casilda; celoso de su honor, el campesino le da muerte. Más tarde se entrega a la justicia y, a pesar de estar a punto de ser condenado, logra salvarse mediante una ardorosa autodefensa que conmueve al rey Enrique III, quien lo confirma, además, en su cargo de capitán.

