Novela pastoril de Luis Gálvez de Montalvo (15499-1591?), publicada en 1582. Es obra de gran interés y refleja en la historia literaria un avance hacia la novela cortesana propiamente dicha.
En ella se narran los amores de Siralvo por Fílida, y de Mendino por Elisa. Como es frecuente en este tipo de obras, los nombres fingidos de los personajes encubren otros realmente históricos, y así es posible identificar no sólo a los héroes principales de la novela, sino a muchos otros que en ella aparecen.
En el «Canto de Erión», poema intercalado en el texto, se celebran las excelencias de las damas de la corte, que son citadas nominalmente, empezando por las princesas. La acción se desarrolla a orillas del Tajo, probablemente en las inmediaciones de Toledo y, aunque la convencionalidad del paisaje es idéntica a la de todas las obras de este género, algunas de las descripciones son verdaderamente interesantes y están bien logradas.
La prosa del conjunto está aliviada con frecuentes versos, bastante buenos algunos de ellos («¡Oh!, más hermosa a mis ojos/que el florido mes de abril»), y aunque en ocasiones resulten ásperos y desiguales, las excelentes redondillas y versos cortos hacen olvidar las lagunas del resto. Es interesante también una égloga intercalada y representable, con ciertos rasgos de poesía realista, en que, con notable vigor, se describen algunas escenas de la vida rústica.
El estilo es amable y delicado, y el autor sabe huir del período largo y pesado que hubiera recargado excesivamente el tono de la novela; predomina en ella la cláusula de mediana extensión y no faltan verdaderos aciertos de construcción rápida y de vivaz intención.
A. Pacheco
Su ingenio era naturalmente conceptuoso, si vale la expresión; es decir, refinado y sutil, galante y amanerado. (Menéndez Pelayo)

