El Paraíso Terrestre, William Morris

[The Earth­ly Paradise]. Pequeños poemas de William Morris (1834-1896), poeta, pintor, decorador, agitador social, animador, con Burne-Jones y con Dante Gabrielle Rossetti, del Prerrafaelismo (v.).

A esta obra, publica­da entre 1868 y 1870, está en gran parte ligada la figura del autor. En una especie de prefacio en verso, Morris, que se define acertadamente a sí mismo como «señalador de sueños», dice que, «no pudiendo cantar del Cielo ni del Infierno», se ha decidido a cantar las sombras del pasado, las cuales, como nunca han sido vistas, no pueden morir.

El prólogo, titulado «Los Vagabundos», canta a «ciertos nobles mari­neros noruegos» que van rumbo a Occi­dente buscando el paraíso terrestre y, lle­gados a una ignota tierra, viven allá en medio de una gente extraña, y allá mueren.

Por ellos y por sus huéspedes se suponen cantados los 24 poemitas, puestos alternati­vamente en boca de uno de los ancianos de la ciudad y de uno de los navegantes, poemas de naturaleza novelesca, inspirados en leyendas clásicas y góticas: «Atalanta», «El hombre nacido para ser rey», «La suerte del rey Acrisio», «La historia de Cupido y Psique», «El amor de Alcestes», «Mirando al halcón», «Los amantes de Gudrun» (el más notable), etc.

Los poemas están escri­tos en la llamada «rima real», esto es, en estancias de siete versos, que Morris imitó de Chaucer. Otra imitación de los poetas ingleses del siglo XIV es la intercalación entre cada pareja de poemas de una poesía lírica inspirada en los doce meses del año.

M. Borsa