Narración del argentino Roberto J. Payró (1867-1927), publicada en 1910. Es la crónica humorística de un pueblo argentino, que el autor llama Pago Chico, un fortín convertido en cabeza de partido, pero que incluso en sus tiempos de mayor prosperidad fue provisional en todo, especialmente en la moralidad de sus habitantes.
Payró nos hace comprender maliciosamente que las cosas de Pago Chico van mal en todos sentidos, pero se limita en su relato a provocar nuestras carcajadas sobre el panorama político local. Los «gubernamentales» asumen las riendas, y sus oponentes se afanan en vano por apoderarse de ellas; el pequeño drama político de Pago Chico no podrá resolverse con el triunfo de los progresistas, mientras en Buenos Aires no cambie la situación política, es decir, cuando los progresistas, convertidos en partido de gobierno, reemplacen a sus rivales en el pasteleo y aprovechamiento personal de los principios inmortales.
Uno de los personajes mejor logrados de la obra es el farmacéutico Silvestre, chismoso pintoresco y viperino, que hasta cierto punto parece el autorizado representante del autor.
A. R. Ferrarin

