[Neue Gedichte]. Colección de poesías del escritor Rainer María Rilke (1875-1926), dedicada «á mon grand ami Rodin» en dos volúmenes, el primero de los cuales fue publicado en 1907 y el segundo en 1908.
Un hecho nuevo se ha producido en el desarrollo espiritual del poeta; después del peligro de naufragar en las fluidas musicalidades del Libro de horas (v.), por reacción y por la cotidiana costumbre de vida y bajo la influencia del escultor Rodin — a lo que se añadió a partir de 1905, después de una reveladora visita al Museo Nacional de Nápoles, el «descubrimiento personal» de la estatuaria clásica —, vuelve a las cosas y se salva con el «prodigio de la forma».
Pocos años antes, aconsejando a otro poeta, Rilke había escrito : «El artista creador ha de ser él mismo un mundo. Ha de saberlo encontrar todo en sí mismo: en sí mismo y en la naturaleza a la que se aproxima». Sus versos ya no son sentimientos, sino experiencias; los arranca de las experiencias de cosas vistas y oídas que se han compenetrado con su sangre, con la mirada y con el gesto, ya no separables de sí mismo, como había dicho el «poeta».
De dicho proceso interior surge el gran poema de las formas, que son las ciento setenta y dos poesías de los dos volúmenes de las Nuevas poesías, debido a las cuales Rodin definió a Rilke como «el poeta de la forma en movimiento».
Y en realidad, este mundo de sensaciones, de sentimientos y de fantasías se agita en continuo movimiento; las imágenes, aunque delineadas con plástica solidez, trepidan con secreta inquietud, la misma sonoridad del verso, alguna vez de perfecta mesura parnasiana, parece tener ecos de ansiedad desconocidos para el Parnaso.
Alcanzando, con el Libro de horas, un contacto místico con la divinidad, en la misma intuición musical, el poeta logra ahora volver al mundo para conseguir lo absoluto de las cosas. Pero ya las cosas se transfiguran ante él y, más que su radiante eternidad, le revelan por retazos su secreta angustia. En casi todas estas poesías el sentido de la angustia metafísica parece trepidar dentro de un orden perfecto, bajo el armonioso acorde de volúmenes y colores.
El dominio del arte, nunca alcanzado con anterioridad por Rilke como en las Nuevas poesías — forman parte de esta colección muchas de las poesías más célebres de Rilke, entre las cuales «Torso arcaico de Apolo», «El nacimiento de Venus», «Orfeo», «Eurídice», «La pantera», «La hortensia azul», «Fuente romana», etc. —, extrae su dramatismo de este presagio de angustiosa búsqueda que se impondrá violentamente dos años más tarde con los Cuadernos de Malte Laurids Brigge (v.). [Trad. parcial de Dorotea Patricia Latz en el volumen antológico de Rainer Maria Rilke en la colección «Poesía en la mano» (Barcelona, 1939), que incluye nueve composiciones, y de Jaime Bofill y Ferro en la selección del mismo autor publicada en Las Quintaesencias (Barcelona, 1941); trad. parcial en verso de José María Valverde en Cincuenta poesías de R. M. R. (Madrid, 1957)].
O. S. Resnevich

