[A falu jegyzöje]. Es la mejor novela del húngaro József Eötvös (1813-1871), publicada en 1845. Escrita con la intención de revelar lo absurdo de la Constitución aristocrática de aquel tiempo y proponer remedios, expone en el relato y en la descripción de los personajes la posición política del autor: en lugar de las reducidas autonomías provinciales que impiden el progreso, quiere un gobierno central y propugna la abolición de los privilegios nobiliarios.
La acción se desarrolla en una provincia imaginaria, sobre la que confluyen todos los males. Uno de los poderosos de la provincia, el pretor Nyuzó, impulsa al asesinato al honrado Viola, que se ve obligado a lanzarse al monte y hacerse bandolero, como tantas otras víctimas de la absurda administración que entonces prevalecía. Su familia es acogida por el notario Tengelyi, a quien sus enemigos han robado los documentos que comprueban su nobleza. Sin dichos documentos Tengelyi está perdido.
Viola consigue devolvérselos, pero a costa de un homicidio; las sospechas recaen sobre el notario, que es encarcelado. Finalmente, la confesión de Viola moribundo lo aclara todo. El relato da al autor ocasión para hacer varias tristes revelaciones, no sólo sobre las costumbres de los poderosos señores de provincia, sino también sobre las horribles condiciones de las cárceles. Sus defectos son los de todas las novelas de tesis: la tendenciosidad y la exageración de las tintas. Semejantes obras quedan olvidadas en cuanto han conseguido su objetivo y, por tanto, perdido su actualidad. Eötvös hizo el sacrificio conscientemente.
Sin embargo, supo introducir en la obra suficientes elementos artísticos y humanos para asegurarle la duración. József Szigeti (1822-1902) sacó de la novela un drama titulado Viola, representado en 1872, en cuyo centro se halla la figura del simpático bandido. Trad. italiana de D. V. con un prefacio de Ignazio Helfy (Verona, 1856).
M. Benedek

