[Nieboska Komedja]. Es la obra fundamental del poeta polaco Zygmunt Krasiński (1812-1859), compuesta en 1833, cuando el poeta no contaba más que 21 años, y publicada anónimamente en 1835.
Poema dramático en prosa, de reminiscencia dantesca en el título y en el espíritu, quiere pintar, en forma de drama, el infierno de la sociedad humana, afligida por las más sangrientas luchas de clases,, sobre la pendiente de la perdición.
Tras una lucha sin cuartel, toda odio y rencor, Pancracio, jefe de los revolucionarios, una vez conquistado el último fuerte defendido por el conde Enrique, paladín del mundo aristocrático, cae exánime entre los escombros del campo adversario, mientras un halo de luz divina, la luz de Cristo, rasga las nubes para señalar al género humano, pecador, el camino de la salvación.
El espíritu romántico que anima la acción se agiganta en el poema a través de la concepción de la cuestión social, en cuyo marco se desarrolla la trama y en la cual el mismo romanticismo llega a adquirir alcance universal. Los personajes del poema, completamente originales, tienen el valor de símbolos, llevando su propia personalidad y acción fuera del tiempo y del espacio.
Por lo tanto, el significado del poema es el mismo para todos los pueblos y para todos los tiempos, siempre que se trate de países donde existan antiguas tradiciones y alta cultura, pero en los que la sociedad vaya desmoronándose a causa de la decadencia de los elementos directivos y del predominio de las facciones. El poeta acomete una tarea artística completamente nueva, cuyo objeto lo constituye el conflicto de las clases sociales, y en cuya base aparecen un pensamiento profundo y una profunda penetración psicológica de los males que afligen y minan la sociedad humana.
La No Divina Comedia es la eterna comedia de la convivencia humana, la comedia que los hombres han representado siempre y siempre representarán, pues tiene sus raíces en su común imperfección a la que solo Cristo, es decir, el Amor Divino, puede poner remedio. Traducción italiana de María Antonieta Kulczycka (Roma, 1926).
E. Damiani

