Narración de Giovanni Verga (1840-1922), publicada en 1874 y, en Primavera y otras narraciones [Primavera e altri racconti], en 1876.
Después del blando sentimentalismo de sus obras precedentes, Giovanni Verga cambió su rumbo hacia una concepción de la vida como necesidad dolorosa, y del hombre como víctima de esa necesidad. Y una víctima es Nedda, la pobre campesina de este boceto rústico.
Después de ver morir a su madre, al quedar sola en el mundo, Nedda se ve obligada a vagar en busca de trabajo de hacienda en hacienda. La única esperanza que la sostiene es su amor hacia Janu, un aldeano que trabaja con ella. Pero Janu, enfermo de fiebres y obligado a trabajar a pesar de ello, cae un día de un árbol y muere.
A la infeliz Nedda no le queda más que una niña, fruto de aquellos amores campesinos: Expulsada por todos, queda reducida a vivir con la mísera ayuda de un tío. También la criaturita, hija de la vergüenza y de las penalidades, muere pronto. Y Nedda se queda sola en el mundo con su miseria y su dolor. La originalidad de esta narración consiste sobre todo en aquella ligereza, tal vez sólo en apariencia fríamente objetiva, con que su autor nos la va contando.
Y la viveza y la esencialidad del estilo de Verga nacen precisamente de esa aparente impersonalidad que, sin embargo, descubre una humana y profunda participación en la realidad de las «lacrimae rerum». Con todo, le quedan todavía trazos frecuentes de sentimentalismo.
G. Fantuzzi
El motivo Urico que la informa [la narración] es tan intenso que borra en su^ luz las pequeñas sombras de su construcción. (F. Flora)

