Novela del escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920). Muy aficionado a la pintura (cualidad que puede observarse en el perfecto estudio del natural que son sus obras), este ilustre autor cursó la carrera de Leyes en Madrid, dedicándose pronto al periodismo e incluso a la política. Fue académico de la Española, donde leyó su discurso acerca de «La sociedad moderna como materia novelable». Al final de su larga vida perdió la vista. Don Benito, canario de nacimiento, fue el primer novelista español que se salió del cuadro un tanto ñoño de los imitadores de Fernán Caballero, que confundían «lo popular con lo vulgar, y lo moral con lo casero».
Miau es la novela de la clase media de empleados del Estado que en el siglo XIX tenía ligada su suerte doméstica a los avatares de la política. El infeliz protagonista de Miau, don Ramón de Villaamil, cuyo suicidio, finalmente, es la única solución a tantos y tan absurdos problemas como le plantea su existencia, es un ex jefe de administración de Hacienda, cesante en virtud de uno de los innumerables cambios ministeriales que trastornaban la parva despensa de los funcionarios públicos. Villaamil tiene a su cargo tres mujeres: doña Pura, su esposa; doña Milagros, su cuñada, y Abelarda, su hija, más Luisito, el nietecito, hijo de Luisa, la hija que murió loca, y de Víctor, un yerno guapetón y sinvergüenza que debe sus progresos en Hacienda a la majeza de sus costumbres.
Las mujeres que gravitan sobre el protagonista, aficionadísimas a la ópera, son asiduas concurrentes — con billetes de favor — a la gatera del Teatro Real, y por sus fisonomías reducidas y felinescas han recibido el apodo de «las Miaus». Hambrientas, queriendo aparentar una situación desahogada, ninguna de las tres sirve ni para la casa, y todos viven del «sablazo» que Villaamil da a diario a sus conocidos, hasta que los agota. La aparición del yerno (que se finge enamorado de Abelarda, provocando en ella, con sus mentiras y sus sarcasmos, crisis de enajenación mental semejantes a las que sufriera Luisa, la madre del pequeñuelo mimado por toda la familia) precipita el desenlace. Villaamil, que va a diario como alma en pena de negociado en negociado de Hacienda, siendo objeto de burla por parte de sus ex compañeros, ve como su diabólico yerno se encumbra aún más por influencia de unas faldas pecadoras, mientras él no consigue su reposición. Esto le enloquece y lleva al suicidio como liberación de cuanto le rodea, asfixiándole. Luisito es un niño que sueña con Dios, que le habla, y que pone en las sórdidas páginas de la novela la delicada flor de su infancia inocente, a semejanza de los niños que Goya, pintara sobre la áspera luz de los cuadros que retratan la familia de Fernando VII y María Luisa.
El mérito principal de Galdós es el poder extraordinario de observación; idealista, aunque sin llama lírica; benévolo con los desgraciados, tiene siempre un triste horizonte ante sus ojos. Lenguaje el suyo muy expresivo y familiar; estilo castizo y natural; diálogo suelto. Sus concepciones trascendentales le elevan en inventiva sobre todos nuestros novelistas. En conjunto, Miau es una de las mejores novelas de su siglo.
C. Conde

