Memorias de una Doncella, Octave Mirbeau

[Le journal d’une femme de chambre]. Novela, en forma de diario, de Octave Mirbeau (1848-1917), publicada en 1900.

Una cama­rera, Celestine, escribe sus memorias, y las entrega al escritor para que revise el texto. La mujer, que trabaja en casa de un ma­trimonio cualquiera, los Lanlaire, malinten­cionados y mediocres, sirvió antes a varias familias sacando de todas ellas pésimas impresiones: los burgueses de la sociedad moderna están llenos de vicios, son ambi­ciosos, mezquinos, dispuestos siempre a renegar de sus orígenes, pobres y humildes. Desde su infancia, Celestine conoció la mi­seria y los dolores: hija de un marinero, vio muy pronto caer en el vicio a su madre y a su hermana, y para poder vivir buscó trabajo, de sirvienta. Entre tantas tristezas recuerda con emoción el amor que sintió .por ella y por su belleza de jovencita un pobre enfermo de tisis, Georges, que murió consumido por el mal y la pasión.

Celes­tine se ha visto obligada a soportar vicios y torpezas; atroz y ridículo a un tiempo es el encuentro con un viejo maniático, que muere en una crisis de erotismo. Acre es el juicio de la mujer (y del escritor, con referencias polémicas al «falso» mundo de Bourget y al «superficial» de Lemaitre) acerca de la sociedad contemporánea, li­gera y mala a pesar de sus apariencias de esplendor. Sirve también a una familia, en la que el padre, propagandista de socie­dades religiosas y humanitarias, seduce a las fregonas; la madre, entre uno y otro aman­te, corrompe al hijo, quien, tan miserable como sus padres, se aprovecha de las cama­reras e incluso les saca dinero. En casa de los Lanlaire, Celestine sufre el influjo de un sirviente, Joseph, de carácter taci­turno y casi maníaco, a quien cree autor de algún delito. Pese a ello admira su obs­curo poder de hombre que paulatinamente ha conseguido reunir un pequeño caudal, que le permite llegar a dueño de un bar en Marsella y hacer fortuna. El cinismo del hombre vence las dudas de la mujer y pronto logra casarse con él, sufriendo cada vez más su maléfico influjo: pero así se li­bera de ser criada.

El libro de Mirbeau, dura requisitoria contra los males de la sociedad moderna, une la sátira de las cos­tumbres familiares a una sutil y voluptuo­sa sensualidad en la pintura. Ello es causa de que el motivo satírico no siempre esté de acuerdo con la obra, y el diario se con­vierta en un libro polémico de crónica baja. [Trad. castellana anónima, Barcelona, 1912].

C. Cordié