El Marido Más Firme, Lope de Vega

El tema de Orfeo fue tratado por el gran poeta y dramaturgo español Lope de Vega (1562-1635) en su obra El marido más firme, publicada en la Parte XX de sus comedias en 1630.

Esta obra contiene una dedicatoria al insigne poeta portugués Manuel de Faria y Sousa, dedicatoria en la que se encuen­tran grandes elogios al poeta Giovan Battista Marino. Lope al terminar la obra pro­mete una segunda parte que no llegó a es­cribir nunca o que, en todo caso, se ha perdido.

Del tema de Orfeo y Eurídice, Lope sólo capta lo circunstancial y anecdótico, indicio que permitió a Menéndez Pelayo precisar la fuente de esta obra: el libro X de las Metamorfosis (v.) de Ovidio, puesto que los latinos no heredaron del mito de Orfeo el carácter de misterio y de iniciación que tenía dentro del mundo y de la lite­ratura griega, sino sólo lo episódico de la bajada a los infiernos y de la pérdida de su esposa Eurídice.

Lope, por tanto, no añade nada esencial al tema, a no ser la presen­cia de Fabio, el gracioso, que acompaña a Orfeo al otro mundo. Los críticos del si­glo XVIII censuraron duramente a Lope por este acompañante de Orfeo en su viaje a los infiernos.

Quizás tuvieron razón, pues la -presencia del gracioso quita dignidad al epi­sodio, con lo cual el tema, en Lope, pierde aún más grandeza y misterio de los que había perdido con su traslado a la litera­tura latina. Esta obra viene a sumarse a la contribución de España a este prestigioso tema, y quizás no sea ésta la única obra que Lope escribió sobre el mismo.

Conocida es la opinión crítica acerca del verdadero au­tor del Orfeo en lengua castellana (v.) que, como respuesta al Orfeo (v.) de Juan de Jáuregui, apareció como obra de Montalván, sospecha avalada por varias ediciones del siglo XVII que llevan anotaciones que afirman que la obra es de Lope de Vega. Si aquélla tiene por tema único la desven­tura de Orfeo, en El marido más firme la acción es doble, pues aparece contrapuntada por la de Albante.

Dejando aparte las obras de Jáuregui, Montalván y Calderón, que aparecen tratadas particularmente, debemos consignar, dentro de la literatura española, otra obra sobre el mismo asunto: Eurídice y Orfeo, de Antonio de Solís.

A. Comas