Libro de recuerdos del gran escritor español Azorín (pseudónimo de J. Martínez Ruiz (1873-1967). En el prólogo el autor nos dice que escribe desde una casa de campo en Levante y nos propone una oportuna meditación sobre el tiempo. Y surge el primer recuerdo de su carrera literaria: el primer viaje a Madrid, realizado en otoño de 1895. Nos habla Azorín de la primera casa donde vivió, de su labor como periodista, de sus primeras obras, Antonio Azorín y La voluntad (v.). Así va animando todos los recuerdos de aquel Madrid lejano: las redacciones de periódicos, periodistas y directores célebres; el cuadro de la vida de la ciudad con sus oficios, mercados, clima, espectáculos, etc.
Los recuerdos de Baroja, Valle Inclán, Rubén Darío, Pérez de Ayala, Maragall (de quien cuenta sus viajes a Madrid y transcribe una carta que el poeta catalán le envió en 1901, en la que ve claro la actitud de los escritores del 98: «Udes., los de la nueva generación, han vuelto a encontrar, a fuerza de seriedad y sinceridad, el espíritu inmanente del arte castellano en un nuevo sentido de su lenguaje, en el sentido de la sobriedad…»). Encontramos páginas dedicadas a los maestros: Valera, Pardo Bazán, Pérez Galdós, Menéndez Pelayo, Clarín, y su actitud frente a los noveles autores que habrían de denominarse bajo el nombre de «generación del 98». No falta en el libro la visión del paisaje y la alusión final al problema del tiempo, simbolizado en el paso de las nubes (símbolo que había utilizado ya en Las Nubes, interpretación del paso del tiempo y del tema de Calisto y Melibea, incluido en el libro Castilla v.).
A. Comas

