[Madame Chrysanthème]. Novela de Pierre Loti (Julien Viaud, 1850-1923), publicada en 1887. En este libro, dedicado al Japón, el autor describe con imaginación y delicadeza, arte que es característico en él, y con vigilante gusto por los matices y el ambiente, las impresiones de una estancia en Nagasaki. Definirlo como novela resulta inexacto. La historia del matrimonio del teniente de navío Loti con la pequeña Flor de Crisantemo, graciosa muñeca con ojos atónitos y sonrisa imborrable, es sólo un tenue pretexto para unir un capítulo con otro y para pintar una fiesta popular, una figura de muchacha, una montaña florida y una parlan- china reunión de «musmés». No existe amor entre Loti y su «musmé»: solamente los une la costumbre y la fuerza de un contrato. Así, pues, cuando llega la orden de marcha, el teniente Loti está casi contento por ello, y Crisantemo dedica los últimos momentos anteriores a la separación a comprobar si las monedas recibidas de su ex marido tienen el peso requerido. El libro, como otros del mismo Loti, tiene hoy día una importancia primordialmente documental: típico ejemplo y determinante a la par de aquel exotismo fin de siglo que fue una de las corrientes más vivas del gusto del ayer. Hay que recordar que el motivo del relato fue recogido y aprovechado para una popularísima opereta inmediatamente posterior, La Geisha. [Trad. de Vicente Diez de Tejada (Barcelona, 1931)].
G. Alloisio
La carrera de marino le procuró el medio de desarrollar y completar su temperamento: le hizo dar la vuelta al mundo, a través de todas las formas de la naturaleza y de la vida; hizo más agudas su percepción y sus melancolías. La vocación literaria nació en él de la idea que sólo el libro podía fijar en una realidad duradera algún fragmento de su «yo» y de aquel mundo perpetuamente en fuga. (Lanson)
Entre los grandes artistas que han existido, Loti es el menos capaz de intelectualismo. (Du Bos)

