Luces de bohemia (1920) esperpento de Ramón del Valle-Inclán

Max Estrella, pobre y ciego poeta, evocación del escritor Alejandro Sawa, sale de su casa con don Latino de Hispalis. Éste será el último paseo que dará por esa selva de situaciones y de personajes que le esperan en las calles de Madrid. Visitará al librero Zaratrusta, luego irá a la taberna de Pica Lagartos. De nuevo en la calle, y después de algunos altercados, Max será detenido y llevado al Ministerio de Gobernación.

En un calabozo conocerá a un obrero anarquista, al que poco después se le aplicará la ley de fugas. El Ministro (compañero de juventud de Max) recibirá al poeta y le ofrecerá finalmente una pensión. Ya en la calle, Max y don Latino irán a un café, donde se encontrarán con Rubén Darío.

En la calle otra vez, Max conseguirá los favores de la prostituta La Lunares. Poco después de encontrarse con una madre que llora junto al cadáver de su hijo muerto de una bala durante una carga de la fuerza pública, Max morirá también en la calle, tras una conversación con Don Latino en la que establece la estética del esperpento.

El velatorio será un tanto accidentado, púes Basilio Soulimake defenderá que, en realidad, Max está en estado cataléptico. A su entierro asistirán, entre otros, el Marqués de Bradomín y Rubén Darío. Poco después de ser enterrado, se descubre que Don Latino es poseedor de un décimo premiado, que Max no pudo pagar en su momento a la Pisa Bien. La suerte ha llegado tarde: la esposa y la hija de Max, las desgraciadas Madame Collet y Claudinita, acaban de suicidarse.