Los Sonetos De La Señora Catalina, Alfredo Testoni

[I sonetti della sgnera Cattareina]. Sonetos en dialecto boloñés de Alfredo Testoni (1859-1931), publicados en 1900 (se­rie I), en 1917 (serie II), en 1920 (Nuovi sonetti) y cada vez aumentados en las edi­ciones posteriores. Son una especie de frag­mentario poema humorístico, que el autor fue tejiendo alrededor de un sabroso tipo que él mismo creó, la señora Catalina (v.). Seguimos a esta locuaz y enérgica mujer del pueblo de Bolonia, que enviudó, con una hija, tras una borrascosa experiencia matrimonial, en sus varias actividades de revendedora, guardarropera, alquilacuartos, por las calles de su ciudad, en romería a Roma, y en su viaje a Milán en ocasión de la exposición de Í906. No hay hecho, in­vención o costumbre de los primeros vein­ticinco años del siglo que no encuentre su breve y sabroso comentario en los labios de la mujer: el teléfono, el cine, el café- concierto, el bar, la bicicleta, el automóvil, el avión, los bailes modernos, el divorcio, el túnel del Simplón, la crisis del servicio doméstico, las huelgas, el espiritismo, el fe­minismo: «Gran cosa el progreso, suspira, ¡pero ahora las gentes están tan instruidas que ya no hay manera de estafarlos en los contratos!»

El contrato más difícil sigue siendo el matrimonial, y la buena mujer ha de afanarse mucho para encontrar ma­rido a su romántica y sentimental hija Gaetana. Finalmente, también Gaetana sale de viaje de bodas con su Armando; pero el tunante hizo demasiado honor al banquete nupcial y el telegrama tan esperado por la madre resume así, de una manera algo lacónica, las impresiones de la primera no­che: «Afectado fiebre gástrica, velo cabe­cera». Luego viene la guerra y un sinfín de novedades; las matanzas de hombres y los enormes gastos del Estado, los pasa­portes y las espías, el racionamiento y la carestía, las colas ante las tiendas y la ca­racterística psicología de la guerra. Pero la filosofía de la señora Catalina es muy expeditiva: «Darlas o recibirlas; esto es la guerra». En la postguerra la encontramos cada vez más evolucionada y a los notables ensayos de crítica artística que nos dio, definiéndonos el Simbolismo y el Realismo, la poesía de Pascoli y la de D’Annunzio, se añaden los comentarios políticos a los sucesos del tiempo. Bonachona y cáustica, empujada ora por su innato sentido común ora por su no menos innato egoísmo, la señora Catalina es la más viva y feliz crea­ción de Testoni.

E. C. Valla