Fiodor Karamázov tiene tres hijos: Dmitri, Iván y Aliosha. Tiene asimismo un hijo ilegítimo, el epiléptico Smerdiákov, que trabaja en su casa como criado. Fiodor es un viejo libertino cínico y disoluto, poco amado por sus hijos: en particular Dmitri, llamado Mitia, lo odia porque está enamorado de Grúshenka, una bonita mantenida a la que el viejo, fortalecido por su dinero, quiere hacer suya.
El otro hermano, Iván, es un refinado intelectual y filósofo del ateísmo; el más joven, Aliosha, es novicio en el convento del stárets Zosima, que lo guía en el camino de la perfección espiritual pero que lo obliga a retornar a un mundo que tiene necesidad de su caridad cristiana. En efecto, poco después, el viejo Karamázov es encontrado muerto. Todas las sospechas recaen sobre Mitia, al que sólo defiende la generosa Grúshenka.
También Iván cree en la culpabilidad de su hermano, hasta el día en que Smerdiákov le confiesa ser él el asesino, influido por las teorías ateas del mismo Iván. Pero, poco después de lá confesión, Smerdiákov se ahorca e Iván no puede demostrar en el proceso la verdad de sus revelaciones. De este modo Mitia es condenado a trabajos forzados. Iván cae presa de una fiebre cerebral, mientras que Aliosha con su pureza, desdichadamente impotente, guía a un grupo de muchachos, unidos en una amistad fraterna, hacia una vida mejor.

