Los Extranjeros, Francisco de Sá de Miranda

[Os Estrangeiros]. Comedia en un prólogo y cinco actos del poeta portugués escrita y representada en Coimbra, probablemente en 1528.

En el prólogo se presenta la Comedia, personifi­cada en una vieja mendiga que lamenta la decadencia del género literario, sobre todo a causa de las guerras entre Francisco I y Carlos V, y declara que se ha refugiado en Portugal, extremo del mundo, para en­contrar la paz. La acción se desarrolla en Palermo, en un ambiente de refugiados po­líticos, escapados del continente italiano, donde se desarrolla la guerra entre el papa, aliado de los españoles, y los fran­ceses. Con una pareja de refugiados, Ber­trán y su mujer, vive la joven y her­mosa Lucrecia, que desde la destrucción de Pisa no tiene noticias de su padre, Reginaldo.

Vive desconocida (nunca aparece en escena), y suscita violentas pasiones entre los diversos personajes: Amente, Briobis y el doctor Petronio. Amente, hijo de Galbán de Valencia, es un joven español que, navegando hacia Rodas, ha hecho es­cala en Palermo, donde se ha quedado entregándose a la disipación bajo la indul­gente vigilancia de su viejo y el servidor Casiano. Briobis es un soldado borrachín y fanfarrón que continuamente se alaba de grandes victorias en amor y en la guerra. El doctor Petronio es un jurista respetable, muy rico pero ya algo maduro. La lucha más encarnizada se desarrolla entre Amente y Petronio. Lucrecia prefiere al joven Amen­te, pero el doctor Petronio es rico, hom­bre de leyes y está apoyado por los anfitrio­nes de la muchacha (Bertrán y su mujer), de modo que empieza a abrir una brecha cada vez mayor en el ánimo de Lucrecia. En este momento las diversas intrigas ur­didas por los tres pretendientes se truncan con la inesperada llegada de varios perso­najes: Galbán, que desde Valencia va a bus­car a su disoluto hijo Amente, Guido y Reginaldo, hermanos del doctor Petronio y el último, además, padre de Lucrecia.

Éstos, que durante mucho tiempo han buscado en vano a la muchacha, se han enterado por fin de que, al declararse la peste en Roma, un abate, hermano de cierto mer­cader florentino que albergaba en su casa a Lucrecia, la condujo a Palermo. Su lle­gada permite descubrir al doctor Petronio que es tío y padrino de Lucrecia, por lo que su noviazgo, que parecía prosperar, se deshace con gran contento de Amente, quien, de acuerdo con su padre Galbán, se lleva a su amada a Valencia para casarse con ella. Con la misma facilidad con que Galbán perdona a su hijo, se consuelan de la derrota, con otros amores, Briobis, el soldado fanfarrón, y Petronio, el viejo ju­rista. Ello nos lo anuncia una extraña figura de la que no se habla en el reparto de personajes, el «presentador», nueva adap­tación del autor del antiguo corifeo, que solía saludar al público e invitarle al aplauso. Los Extranjeros es la primera co­media del autor y también la primera de la literatura portuguesa escrita en prosa.

Se­gún algunos, esta obra quiso ser el inicio de un arte culto y refinado opuesto al es­pontáneo y popular de Gil Vicente; más probable es la opinión de que representa, junto con la obra de Gil Vicente, la reac­ción contra el materialismo entonces im­perante. Es evidente la imitación de Terencio y sobre toco de su Formión (v.), aunque Sá de Miranda sea muy inferior al modelo latino: Casiano, por ejemplo, no tiene nada de la astucia del esclavo Geta. También Plauto está presente: Briobis es sin duda una reproducción del «miles gloriosus» (v. Pirgopolinices) y quizás el per­sonaje menos descolorido de la comedia. La cual, aunque lenta y de escaso interés en la intriga, es, sin embargo, como toda la obra de Sá de Miranda, un documento de la incipiente influencia de la literatura italiana sobre la portuguesa, fenómeno pro­vocado por él con la creación de una es­cuela italianizante de poesía.

L. Panarese