Los Embajadores, Henry James

[The Ambassadors]. Novela del escritor norteamericano, que la considera­ba su obra maestra, publicada en 1903. Los embajadores son las buenas gentes que la señora Newsome, riquísima propietaria de Voollet, población industrial de Nueva Inglaterra, envía una después de otra a Pa­rís, para que lleven a su casa a. Chad, el vástago que se marchó como el hijo pró­digo, y que no da señales de querer volver.

El primero y más importante de estos em­bajadores es Lambert Strether, hombre apuesto de unos cincuenta y cinco años, inteligente y aspirante a la mano de la se­ñora Newsome. Reunido con Chad en París, Strether descubre que el motivo más po­deroso que retiene al joven es su relación con la señora de Vionnet. En lugar de convencerlo para que la deje y vuelva, como se podría creer que haría, también Strether se queda en París, preso de la fascinación de la vieja Europa y de la intelectual y brillante ciudad. La señora Newsome, no sabiendo qué pensar, envía uno tras otro nuevos embajadores, que atraídos todos y fascinados por la vida parisiense no vuelven a Voollet.

Por fin, aunque París lo ha prendido definitivamente y le parezca casi volverse joven y reencarnarse en Chad, Strether decide honradamente mantenerse fiel a la palabra dada, y regresa a Voollet. Llega como hombre más triste pero más cuerdo, que no se lamenta demasiado de haber perdido la estima de la señora New­some, su fortuna y su mano. Lo que única­mente lamenta es que las circunstancias le hayan escamoteado la vida plena, para la cual había descubierto en sí mismo tantas aptitudes, mientras un vago temor, incluso una irónica certidumbre, le hacen pensar que Chad, ante quien dicha vida está abier­ta, no se atreverá a vivirla y la rechazará.

C. Linati

Henry James escribe este género menor de invenciones como si se tratase de un penoso deber, y malgasta en motivos vul­gares y en imperceptibles puntos de vista su nítido estilo literario, sus frases felices, su sátira cáustica y rápida. (Wilde)