Las Trágicas, Théodore-Agrippa d’Aubigné

[Les tragiques]. Poema satiricolírico de Théodore-Agrippa d’Aubigné (1550-1630), gentilhombre hugonote, ingenio de la corte de Enrique III, amigo y compañero de armas de Enrique de Navarra, testigo y partícipe de las largas guerras religiosas.

La obra, publicada en 1616, cons­ta de siete partes: comienza con una reseña completa de todos los dolores y vergüenzas del siglo, titulada «Las miserias»; la se­gunda parte, «Los Príncipes», es una dura sátira contra los reyes elegantes y crueles de su tiempo; la tercera, «La cámara do­rada», arremete contra la injusticia y trivia­lidad de los magistrados; la cuarta, «Los fuegos», traza el martirologio de los re­formados de todas las sectas, y de todos los enemigos del papado; la quinta, «Los hierros», narra las guerras civiles y las des­trucciones que las acompañaron; la sexta, «Las venganzas», invoca el juicio de Dios sobre los enemigos de la Biblia y del Evanelio, de todas las épocas; la última, «El juicio», imagina al Tribunal divino en el día de la Resurrección y el castigo de todas las culpas. La obra es la expresión de un temperamento y no de una corriente litera­ria, aunque el autor se muestra influido por las doctrinas de la Pléyade.

La misma dis­tribución de la materia revela el defecto de composición que hace que un mismo tema sea tratado varias veces; el estilo refleja las contradicciones del espíritu del autor, guerrero y literato, ducho en las rebuscadas elegancias de la vida de corte y ani­mado por una ruda energía y las violentas pasiones de partido. Así, junto a pasajes jus­tamente famosos, de gran eficacia oratoria o de plástica evidencia, hay trozos pesados y expresiones retorcidas. Poco apreciada en los siglos posteriores, la obra fue revalorizada a principios del siglo XIX, y gustó mucho a los románticos, que la compararon, por el calor de su pasión, a los Châtiments (v. Castigos) de Victor Hugo, aunque Sainte- Beuve reconoce que difícilmente el poema se deja leer hasta la última página, y sólo se pueden citar de él unos cuantos frag­mentos.

M. Bonfantini

Su obra inmortal son las Trágicas; explo­sión de sátira lírica que sólo se podrá comparar con los Châtiments. (Lanson)