Las Sombras de los Antepasados, Vydunas

[Probociu seseliai]. Misterio dramático en tres partes del escritor lituano Vydunas (Vilius Starostas, n. en 1868), publicado en 1908. Es una imitación de los Antepasa­dos (v.) de Mickiewicz. En el primer cua­dro, «La puerta estrecha» [«Anga»] un ser místico, Daiva, que simboliza el genio del pueblo lituano, indica a Tautvydas el cami­no para hallar la patria «que será restitui­da al pueblo que logre descubrir su genio y vivir escuchándolo». En el segundo cua­dro, «En el fuego sagrado» [«S vento je Ugnije»], Tautvydas encuentra algunos perso­najes simbólicos entre los excavadores de tumbas, la mujer que le ofrece la antorcha encendida, los buscadores de antigüedades y algunos otros, pero ninguno logra aplacar su desesperación. «La patria no es más que un sueño, está muerta para siempre». Sin embargo, Daiva le ordena tomar la antor­cha encendida y cantar himnos a la sagrada llama recuperada. En el tercer cuadro, «La tempestad» [«Vetra»], la acción ocurre en el país de la antigua tribu lituana de los borusos. El país ha sido devastado por los Caballeros Teutónicos, las sagradas encinas están abatidas, el altar en que ardía el fuego sagrado está destruido.

Los jefes li­tuanos se han dividido; unos, como Mantuydas, se han sometido a los dominadores y han abrazado su religión, repudiando la del pueblo; los otros, aun manteniendo su fe en las tradiciones de sus abuelos, no lo­gran, por ignorancia, restablecer el es­plendor de la antigua cultura. Los Caba­lleros Teutónicos se aprovechan de las disensiones internas para extender y reforzar su dominio; pero cuando intentan violar los hogares, Mantuydas surge en defensa de su pueblo y, mientras brama el huracán, muere combatiendo. Los fantasmas de la selva, que en la tragedia ocupan el puesto del coro clásico, exclaman: «También los hé­roes deben morir, porque se han alejado de las fuentes de la vida». El drama es sin duda la más típica realización de Vydunas, que en el clima del romanticismo místico de Mickiewicz logra fundir el elemento poético con el filosófico.

G. Salvatori