[Les opinions de M. Jérôme Coignard]. Este libro de Anatole France (François-Anatole Thibault, 1844-1924), publicado en 1893, que sigue inmediatamente al Figón de la Reina Patoja (v.), presenta al mismo personaje: el abate Coignard, de cuyas ideas nos enteramos aquí ampliamente. También esta vez el narrador es el joven Jacques Ménétrier, hijo del hostelero de la calle de Saint Jacques, que se ha convertido en discípulo del viejo humanista.
Éste refiere las conversaciones y disertaciones recogidas de boca del maestro, sugeridas por las más diversas circunstancias y que se refieren a gran número de temas, sobre los que Coignard expone sus sentimientos y opiniones, con una mezcla de audacia revolucionaria y de respeto a la tradición, de escepticismo amargo y de sonriente indulgencia.
Así los sucesivos encuentros, en la tienda de Maese Blaizot, librero bajo la enseña de Santa Catalina, con un escritor teorizante de la «razón de Estado», con un libelista político revolucionario, o sencillamente con cualquier obra contemporánea (estamos en la primera mitad del siglo XVIII), dan ocasión a disquisiciones sobre política, moral pública, sociología («Les Ministres d’Etat», «L’Affaire du Mississipi», «Le nouveau Ministère», «Les séditieux») en las que el magnífico abate se muestra enemigo del absolutismo y suspicaz ante los revolucionarios.
En otras ocasiones hablará de la ciencia, del ejército, de las academias, con la misma elegante despreocupación y con humanísima prudencia. Las conversaciones sobre la Justicia, provocarán acentos más enérgicos y lastimeros, atacando las costumbres de la época y la crueldad de los hombres.
El sabor del libro proviene principalmente del malicioso gusto con que France, al referir las ideas preponderantes del XVIII y reconstruir en cierto modo la mentalidad de dicha época, alude de continuo a opiniones, sistemas e ideologías contemporáneas. Algunas veces quizás oigamos demasiado distintamente la voz del escritor, moderno en los discursos del viejo Coignard; a tal discordancia se deben las páginas, por lo demás escasas, menos vivas del libro.
Éste sigue siendo capital, no sólo por el refinado arte humanístico y por su delicioso espíritu paradójico, sino también para entender completamente ciertos motivos predominantes de toda la mentalidad y obra de France. TTrad. española de Luis Ruiz Contreras (Madrid, sin año)].
M. Bonfantini
Las opiniones de Jerónimo Coignard son seguramente el breviario escéptico más radical que haya aparecido desde Montaigne. (Lemaítre)

