[Els sots feréstecs]. Obra del escritor catalán Ramón Casellas (1855-1910), publicada en 1901. La novela tiene como tema la lucha entre un sacerdote y los habitantes de una comarca, cuyo paisaje oscuro y arisco es símbolo y expresión del alma de éstos.
A la abandonada parroquia de Montmany llega el nuevo párroco, mossén Llátzer, enviado allí por castigo de un alto pecado de soberbia intelectual que el autor tiene la discreción de no decirnos explícitamente en qué consistió. La naturaleza del lugar y el espíritu receloso de los montañeses — que adivinan en seguida un pasado no muy claro en la vida del sacerdote —, forman un todo, constituyen un «reino de la muerte», material y espiritual contra el que pugnará mossén Llátzer para llevar allí la redención de la luz y de la caridad. Un tremendo sentido de egoísmo domina las almas de aquella gente, que se niegan a todo. Sólo alguna vez parece que va a triunfar el párroco, pero aún esto es debido al temor, al egoísmo, al ver en él al representante de Dios. El materialismo y la concupiscencia triunfan tras la muerte — en circunstancias truculentas — de mossén Llátzer. La obra está escrita en un estilo vigoroso que llega a hacernos sentir la opresión física del ambiente. Casellas parte de la tradición rural de la novela catalana, pero como Víctor Catalá (v. Soledad), sabe dar al tema no sólo una gran categoría artística, sino además un alto valor representativo. Los montañeses de Montmany pasan a ser símbolo de la clase campesina catalana. Pesa sobre la obra un tremendo pesimismo que hizo que Maragall la definiera como «belleza siniestra». Els sots feréstecs es una de las mejores obras en prosa de la literatura catalana moderna.
A. Comas

