La Saga de Gösta Berling, Selma Lagerlóf

[Gösta Berlings Saga]. Novela de la escritora sueca Selma Lagerlóf (1858-1940). Publicada en 1890 en la revista «Idun» y al año siguiente en forma de volumen, el genial relato que evoca antiguas Historias y leyendas del Vármland (la región de Suecia donde nació la escritora), hizo célebre súbitamente a la oscura maestra de Landskrona.

Gösta Berling (v.) es un sacerdote extravagante que siente debilidad por el aguardiente. Sus fieles, en gran parte compañeros de be­bida, lo denuncian al cabildo. Viene el obispo para proceder a una investigación sobre el caso. Pero el desgraciado Gosta, conmovido por lo trágico de las circunstan­cias, hace un sermón tan inspirado que sus denunciantes retiran la acusación. Con todo, a consecuencia de ciertos dramáticos acon­tecimientos, retiran al pobre Gosta las li­cencias. Entonces se transforma en un ex­traño vagabundo, cuyas aventuras pronto se hacen proverbiales; es introducido en el famoso círculo de los caballeros de «Ekeby», y la vida de Gosta se entrelaza con la historia de aquella compañía, que se con­vierte en el verdadero tema del libro. Los «caballeros» son un grupo de ex militares, semiaventureros, artistas bohemios, que lle­van una vida despreocupada en torno a la «mayordoma» que les hospeda y gobierna. Después de la llegada de Gósta, y por la malvada influencia de otro huésped nuevo, Sintram, la discordia se insinúa en la com­pañía, nace el odio entre los caballeros y su bienhechora, la «mayordoma». Uno de ellos, en un arrebato de rencor, la acusa públicamente de adulterio, y la «mayordo­ma» es ^expulsada por su propio marido y obligada a vagabundear por la comarca.

Los «caballeros», que se quedan dueños abso­lutos de la rica herrería de Ekeby, suspen­den el trabajo y despilfarran poco a poco las riquezas acumuladas con los años. Mien­tras tanto, parece pesar una maldición so­bre la vida de Gosta, que hace desgracia­dos a todos cuantos se topan con él. Su hechizo se torna fatal para las muchachas, sus burlas tienen un resultado funesto con los hombres. Los «caballeros», un día tan admirados, se atraen al fin el desprecio general, y para reparar el daño se ven obligados a trabajar. En el momento en que el martillo de la herrería de Ekeby vuelve a golpear y los almacenes a llenarse de hie­rro, vuelve el ama, la vieja «mayordoma». Pero ya sólo para morir. Y al morir per­dona su traición a los «caballeros», los cua­les, dice la leyenda, después de la muerte de la «mayordoma» se dispersaron; el vio­linista Liliecron volvió a su casa; otro an­duvo vagando de finca en finca tocando la flauta y copiando música; de Gosta y de otros no se supo nada más. El contenido de esta obra está sacado, en parte, del pa­trimonio de cuentos vivos entonces en el Vármland; por otra parte, La Revolución francesa (v.) de Carlyle ayudó a Selma Lagerlof a lograr una estilización épica.

«Ela­borados y utilizados por una tan firme natu­raleza de narradora, estos elementos y es­tos impulsos dan razón del carácter abso­lutamente nuevo de La saga de Gósta Berling. En ella, bajo multitud de aven­turas, muchas de las cuales forman uni­dades poéticas por sí mismas, hay dos fuentes principales de inspiración: el gusto y la atracción por lo extraordinario y lo fantástico y un punto de vista religioso- moral». [Trad. española de Rodolfo J. Slaby con el título La leyenda de Gósta Berling (Barcelona, 1922)]. La novela ins­piró a Mauritz Stiller La leyenda de Gósta Berling, una de las primeras películas interpretadas por Greta Garbo. En Italia, A. Rosato sacó de esta obra el libreto para una ópera: I cavallieri di Ekebú, drama lírico en cuatro actos y cinco cuadros, 1925). S. Lagerlóf recibió el Premio Nobel en 1909.

C. Schimansky