[The Princess]. Poema en versos sueltos de Alfred Tennyson (1809- 1892), publicado en 1847. Algunas poesías líricas fueron publicadas en la tercera edición de 1853.
La princesa Ida fue prometida, desde niña, a un príncipe de un reino vecino; pero al llegar a la edad de casarse, ella abandona la Corte para consagrarse a la educación femenina. Con este fin funda y preside una universidad para mujeres, donde está prohibida la entrada a los hombres so pena de muerte. Entonces el príncipe, con dos fieles amigos, entra en la universidad disfrazado de mujer, pero lo descubren y lo echan. Se sigue una cruenta reyerta entre el príncipe y el hermano de la princesa. El príncipe y los suyos son derrotados, pero la princesa acoge a los heridos en su universidad y, curándoles, se enamora del príncipe y acaba aceptando su propuesta de matrimonio.
Tennyson se enfrenta aquí, bajo una forma amable y humorística, con un problema que preocupaba mucho a sus contemporáneos. Demuestra haber comprendido claramente sobre qué bases más lógicas se planteaba a la sazón el problema de las relaciones entre los dos sexos, y toma posición contra sus contemporáneos, afirmando el concepto, muy liberal para sus tiempos, de que el hombre y la mujer son compañeros y no rivales, y que en su unión ninguno de los dos se subordina al otro. Sin embargo, Tennyson quiso también combatir el peligroso movimiento que, en nombre de una paridad de derechos, amenazaba con destruir en la mujer los atributos más delicados del espíritu femenino. El poeta introdujo en su poema unos cantos que son de los más bellos e inspirados, algunos de los cuales cuentan entre las mejores poesías líricas de la literatura inglesa.
En ellos su arte saca el máximo rendimiento del encanto de la palabra reducida casi a pura música. A pesar de la belleza de estos intermedios líricos, el poema en conjunto es algo artificioso; queda como obra de un poeta que no da vida cumplida a verdaderos personajes, y se resiente de la tesis social que informa la obra.
B. Allason
Fue precisamente lo contrario del hombre que no sabe expresarse, del cantor que no sabe cantar y muere llevándose dentro de sí toda su música. Tenía muchas cosas para decir, pero tenía mucha más capacidad de expresión que la que hacía falta para lo que tenía que expresar. Su pensamiento no alcanzaba la altura de su elevado estilo. (Chesterton)

