La Posada Roja, Honoré de Balzac

[L’Auberge rouge]. Relato de Honoré de Balzac (1799-1850), publicado en el año 1831. Al final de un banquete de la alta sociedad, en París, el banquero alemán Hermann narra una ex­traña y dramática historia de la que se enteró por el mismo protagonista,, hace mu­chos años, en tiempos de las guerras napo­leónicas, cuando se encontraba en la cárcel de Andernach, después de haber sido dete­nido por los franceses invasores como francotirador.

Dos jóvenes cirujanos militares, Prosper Magnan y un amigo suyo, pernoc­taron en una posada de Andernach. Com­partieron la cena y la única habitación libre con un industrial que había abandonado su fábrica destruida; éste, entre los vapo­res del vino, confesó a los dos jóvenes que tenía en una maleta cien mil francos en oro y diamantes. Después los tres se acostaron, pero Prosper Magnan no consi­guió dormirse, obsesionado por la idea de las ventajas que le procuraría un fácil de­lito, destinado con toda probabilidad a quedar secreto e impune. Sin embargo, después de una terrible lucha interior, su conciencia se despierta y el joven, que ya se había levantado en la oscuridad, vuelve al lecho donde cae en profundo sueño. A la mañana siguiente es despertado por numerosas personas que entran en la habitación y ve con sobresalto el cuerpo del indus­trial, horriblemente apuñalado: las colchas, incluso sus manos, están teñidas de sangre y sobre la cama se encuentra el instru­mento quirúrgico con el que había pensado cometer el asesinato.

Ante el consejo de guerra Prosper. Magnan, trastornado, afirma que había pensado en el crimen, pero sos­tiene su inocencia y la imposibilidad de que su amigo cometiese semejante acción. Sin embargo, hay demasiados indicios con­tra él, por lo cual será fusilado después de haber protestado una vez más sobre la verdad, en la confesión que hizo a su ca­sual compañero de prisión. La narración de Hermann acaba aquí, cuando uno de los invitados, Frédéric Taillefer, que durante el relato ha dado evidentes muestras de agitación, es atacado súbitamente por una grave enfermedad que en poco tiempo lo llevará a la tumba: Taillefer (que no era otro que el amigo de Prosper Magnan y que debía su riqueza a aquel crimen por el cual el otro fue fusilado) ha sido de este modo alcanzado por la justicia divina. En esta obra juvenil Balzac manifestó, con mano segura, su afición por las intrigas trágicas y complicadas y el sentido de una dramática trama secreta que se oculta bajo las apariencias ordinarias de la vida social, que luego habrá de contar entre los prin­cipales temas de toda su gran obra.

El aná­lisis del angustioso estado de ánimo del pro­tagonista resulta conducido con efectos de obsesión pavorosa, tan precisos en su extre­ma tensión que justifican el éxito del relato. [Trad. de T. Tasso y Serra (Barcelona, 1903)].

M. Bonfantini