[Die Heideschenke]. Balada de Nicolaus Lenau (pseudónimo de Nicolaus Franz Niembsch von Strehlenau, 1802-1850), escrita en 1822 e incluida en los «Cuadros de la llanura» [«Heidebilder»!, los primeros que dieron a conocer al poeta durante la época que pasó en Suabia (1831-1832}.
Consta de treinta y cinco estrofas, cada una de las cuales tiene cuatro versos, octosílabos y heptasílabos, en rimas alternadas: los dos últimos versos de la penúltima estrofa, que describen la fuga de los bandidos, tienen un pie más cada uno, es decir, son un eneasílabo y un octosílabo. Durante un tempestuoso atardecer, a través de la soledad de la «puszta» húngara, que todavía tiembla por efecto del huracán, que pasó «como una desenfrenada manada de caballos al galope», el poeta llega a una posada solitaria, situada en la cima de una altura, mientras el arco iris, heraldo de un tiempo mejor, capta los últimos rayos del sol. En la posada, magníficas doncellas y atrevidos bandidos danzan desenfrenadamente a los acordes de una orquestina zíngara, mientras la alegría y el dolor alternan tanto, en sus rostros como en el ritmo de sus canciones.
Mas de repente, el jefe de los bandidos, que hasta entonces se había limitado a contemplar los bailes en compañía de su hija, sale de la posada para regresar a poco y dar la señal de partida. En el silencio que domina sobre la «puszta», iluminada por los rayos lunares, su oído siempre alerta ha notado que se acerca un grupo de húsares al galope. En un instante, los bandidos desaparecen sobre, sus corceles, mientras los. zíngaros cantan, para el poeta que se ha quedado, la leyenda de un famoso bandido rebelde. Es una relampagueante visión, orquestada sobre unos pocos elementos que se individualizan en la memoria, musicales y dolorosos, a pesar de mantener el relieve plástico de ciertas figuras: el caballo que huye, el bandido, el zíngaro, la doncella hermosa y sensual…
A. Manghi

