La Isabela, Lupercio Leonardo de Argensola

Tragedia de Lupercio Leonardo de Argensola (1562-1613). El rey moro de Zaragoza, Alboacen, el viejo Audalla y Muley, capitán de las tropas, están enamo­rados de Isabela, doncella cristiana, que co­rresponde al último; el Rey, para humillarla y someterla a su pasión, decreta el destierro’ de todos los cristianos, entre ellos los pa­dres de Isabela. Adulce, moro valenciano, es desatendido en sus pretensiones amoro­sas por Aja, hermana del rey Isabela, al saber que la muerte de Muley está decre­tada por haber dilatado la ejecución del des­tierro, se ofrece a morir por él, aumentando esto la cólera del rey. El viejo Audalla, confidente del Alboacen, despreciado por Isabela, apresura la muerte de ésta y la de Muley. Isabela le pide ver a sus padres y hermana, y concedida esta súplica, aparecen los cadáveres de aquéllos. Mueren también los amantes. Audalla es degollado por haber sabido el rey que estaba enamorado de Isabela, y Adulce se suicida al no cumplir Aja su promesa de libertar a Isabela y a Muley, por no ser ingrato a su soberano, se presentan las cabezas de Audalia y Adulce. La infanta Aja mata a puñaladas a su her­mano el rey y se precipita desde lo alto de una torre. Se aparece el espíritu de Isabela, que dice ha renacido como el fénix y pide aplauso. Esta disparatada tragedia carece de unidad, verosimilitud e interés.

C. Conde