La esposa mártir, Enrique Pérez Escrich

Es la segunda parte de La mujer adúltera, y algunos de sus mismos personajes figuran en ella, así como, en La mujer adúltera salen otros que antes figu­raron en La calumnia, del mismo autor.

El protagonista de La mujer adúltera, el sufri­do y caballeroso Ángel Gurrea, capitán de la marina mercante, tiene ahora un papel de máxima importancia: la de enamorado y defensor ardiente de Rosa, la maltratada esposa de Beltrán de la Roca, revoluciona­rio y político mexicano cuyas actividades están siempre manchadas con sangre. La desgracia se ensaña en la esposa martiriza­da y en el infeliz marino cuya vida ya co­nocimos como ejemplar ante el dolor que le causara la traición de Magdalena, la que fue más tarde esposa, arrepentida.

Después de múltiples episodios en los que toman parte millares de personajes — todos con su historia interesante y folletinesca—, Rosa, que por sufrirlo todo llega hasta ser en­terrada viva y rescatada de la tumba por su enamorado silencioso y protector, el ca­pitán Gurrea, se queda por fin viuda. Y al amparo de la familia del marino, reposa su pobre alma y llega al amor por Ángel, casándose con él. La novela, larga, dila­tada, rellena de incontables aventuras, no deja de tener su interés.

El autor, de es­píritu moralizador, presenta una sociedad corrompida que sólo puede redimirse por el amor cristiano y su moral. Hay predilec­ción por las tierras americanas, por la evan­gelizaron de los salvajes, y en suma cum­ple los fines de su tiempo y de su tipo: dis­traer a los lectores que necesitan fuertes emociones disueltas en pueriles aconteci­mientos, todos remediables si las gentes tu­vieran un sentido común del que les vemos carecer y que es la razón de sus desdichas.

C. Conde