La Catedral, Hugh Seymour Walpole

[The Cathedral]. No­vela del escritor inglés Hugh Seymour Walpole (1884-1941), publicada en Londres, en el año 1922. Es la historia de la trágica de­cepción de Adán Brandon, archidiácono de la catedral de Polchester, el día en que des­cubre que no es el genio que creía ser. Ca­rácter de pueril e inconsciente presunción, vivía plenamente satisfecho de sus éxitos y de su indiscutida autoridad. Pero el nue­vo canónigo Ronder decide hacer cesar di­cha tiranía, aunque sea inconsciente y, poniéndose de acuerdo con el cabildo, consi­gue lentamente minar el edificio construido por Brandon, hasta reducirlo a la exaspe­ración y, en fin, a la locura. Parece que in­cluso la fortuna ha cambiado de dirección: en efecto, su hijo Falk, en quien Brandon colocaba sus más altas esperanzas, es ex­pulsado de Oxford y huye con la hija de un posadero, cuyo local era tristemente cé­lebre en el país. Al mismo tiempo su mujer Amy, que vivió siempre en la sombra y amargada por la actitud del marido, que había aceptado como algo natural su devo­ción a la casa y a la familia sin ocuparse nunca de ella más que para un aprovecha­miento egoísta, se enamora del pastor Morris y huye con él.

Estos duros golpes agitan a Brandon, que enferma de neurastenia. Sólo su hija Joan se queda para consolarle y rompe el compromiso con lord Saint-Leath para no abandonar a su padre. Pero Ronder no está aún satisfecho y se pone de acuer­do con los demás pastores para boicotear la última iniciativa de Brandon. En una asamblea general el archidiácono ve por primera vez en la vida, triunfar la opinión contraria a la suya. Es el último golpe que le remata y muere en aquella grandiosa catedral que había considerado siempre como de su absoluta propiedad. El genio de lo «macabro», una de las principales dotes del autor, en ciertos momentos aviva el inte­rés de la trama; como verdadero románti­co, nos hace sentir también en esta obra la «presencia invisible» que dirige todos los sucesos. El diálogo en que Amy lanza a la cara del marido su amor por Morris, reve­lando el odio incubado secretamente durante veinte años, la finísima presentación del ca­rácter maquiavélico e hipócrita de Ronder, el ambiente femenino y chismoso del país, revelan el progreso efectuado por Walpole en los nueve años transcurridos entre la Catedral y la Fortaleza (cf. Los Herries), otra novela sobre Polchester. La síntesis y la psicología con que está conseguida la crueldad de la masa que, de la veneración al archidiácono, pasa al desprecio más feroz, hacen de la obra una de las mejores del autor, por la severidad del estilo y la eco­nomía de los medios expresivos que señalan una nueva era en su producción.

N. Pucci