La Casa de Muñecas, Katherine Mansfield

[The Dolls’ House]. Novelas cortas de Katherine Mansfield (Kathleen Beauchamp, 1888-1923), pu­blicadas en 1922. Muchas de las novelas de este volumen tienen como fondo Nueva Ze­landa, patria de la autora; otras, Francia, donde vivió largo tiempo y donde murió, y como protagonistas a niños, mientras el sen­tido trágico de la vida no rescatada por el rayo de una esperanza futura es la nota dominante. La novela que da el título a la recopilación describe la alegría y la exci­tación de todos los colegiales de un pueblo cuando las niñas Burnell reciben como re­galo una gran casa de muñecas y les es per­mitido a todos contemplarla por turno du­rante unos minutos en el patio de la casa. Sólo quedan excluidas Lil y Else, las hijas de la lavandera, cuyo abuelo está en la cár­cel y con las cuales les está prohibido ha­blar. Kezia Burnell (personaje quizás auto­biográfico que también aparece en otras no­velas) desobedece y recibe a escondidas a las dos pobres pequeñas, pero son sorpren­didas en flagrante delito y despedidas .con malos modos, con lo que no les queda más que marcharse con el pensamiento ocupado en la maravillosa visión apenas entrevista. Sobre el fondo de la desierta campiña zelandesa se recortan los personajes dramá­ticos de «Millie», la mujer estéril que acoge a un joven asesino perseguido por los hom­bres del pueblo, con el propósito, sugerido de improviso por cierto sentido informe de maternidad, de protegerle y salvarle la vida; pero cuando, descubierto, huye perseguido por los hombres furiosos, todos los ásperos sentimientos de su naturaleza dura y re­primida vuelven a la superficie y, como loca, grita excitando a los perseguidores a matar al fugitivo.

Junto a «Millie» figura digna­mente la «Tendera» — una bruja borracha y viciosa que ha matado a su marido con la complicidad de su hijita—. La autora vuelve a los temas que le son más familiares (v. la Fiesta en el jardín), con «El cansan­cio de Rosabel», la modistilla de veinte años que, después de una fatigosa jornada de tra­bajo en medio del lujo ajeno, sueña con los ojos abiertos en un guapo joven rico que la ame y la convierta en su esposa; con «Vio­leta», la señoritinga que ha marchado atur­dida de casa porque un simpático joven, des­pués de haber bailado largo rato con ella y haber obtenido un beso, le ha confesado que estaba ya prometido. En «Tomar el velo» la Mansfield describe con toques exquisitos, en los que asoma una punta de humorismo, las fantasías románticas de una muchacha que imagina estar enamorada de un actor a quien vio la noche anterior en el teatro, y sigue con los ojos de la mente el trágico desarro­llo de su vida futura, pues no le quedará más que meterse monja destruyendo así la vida de su prometido que irá muy pronto a llorar sobre su tumba prematura. En «Seis centavos», un padre afectuoso, inducido por su mujer, castiga a su hijito inteligente y sensible pero luego experimenta tal remor­dimiento que vuelve a pedirle excusas y le da una moneda de seis centavos, como si aquello bastase a devolver una sonrisa en los ojos tristes del pequeño injustamente castigado. Aparece en esta recopilación la novelita «Something childish but very na­tural» que dio el título a otro volumen de la Mansfield publicado en Londres en 1924, donde con extremado cuidado la autora re­lata el súbito enamoramiento de dos adoles­centes, su deseo de vida común, toda su puerilidad en la actuación apenas velada por el presentimiento del deseo. La fasci­nación de esta escritora es una sensibilidad que, penetrando en el mundo cotidiano más íntimo y secreto, capta los motivos de una tragedia contemplada con ánimo voluntaria­mente impasible. Pero esta impasibilidad de la autora viene luego a formar parte del cuadro observado y a participar en un in­expresivo y siempre ahogado dolor.

A. Castelli