La Cabellera de Berenice, Calimaco

[Coma Berenicis]. Famosísi­mo poemita de Calimaco (siglo III a. de C.), en dísticos elegiacos, de los cuales sólo nos han quedado fragmentos. En él, el poe­ta canta el sacrificio de la reina Berenice, esposa de Tolomeo III Evergetes, e hija del rey de Cirene Maga; la reina, en el momen­to de partir su marido para la guerra con­tra Seluco II de Siria, prometió ofrecer sus trenzas al templo de Arsinoé Cefiritida, si el rey volvía incólume. Así sucedió, y la rei­na cumplió su voto. El astrónomo Canon dijo entonces que había descubierto en el cielo una nueva constelación a la que dio el nombre de Cabellera de Berenice. Este es el argumento de la elegía de Calimaco, que no se dejó escapar la ocasión de exal­tar el noble acto de Berenice, hija del rey de su ciudad natal. Los escasos fragmentos que han llegado a nosotros han ganado mu­cho prestigio con la traducción que de la elegía de Calimaco hizo Catulo (v. el Libro de Catulo c. 66), célebre más por su interés filológico que por la inspiración poética; con todo es apreciable y digno de admiración el esfuerzo con que el poeta latino consi­gue expresar la elegancia, el artificio, de la poesía helenística, resolviendo con feliz intención situaciones dificilísimas y ven­ciendo con arte la rudeza y la poca malea­bilidad de la lengua latina. Adquiere, ade­más, particular interés para comprender lo que los romanos llamaban «traducción», es decir, reexpresión del modelo que tenían delante; problema que en la literatura ro­mana adquiere particular significado. Es no­table la traducción del poema de Catulo, con comentario filológico, debido a Ugo Fóscolo (1778-1827) en 1803.

I. Cazzaniga