La Bella Penitente, Nicholas Rowe

[The fair penitent]. Tragedia inglesa en cinco actos y en verso de Nicholas Rowe (1674-1718), re­presentada en Londres en 1703. En el pró­logo expone el autor su propio programa: nada de reyes ni de imperios, temas habi­tuales del drama; sino la sencilla narra­ción de «una historia de dolores privados». Sciolto, noble de Génova, quiere casar a su hija Calista con Altamont, joven señor al que ha educado como a un hijo. Pero el malvado y disoluto Lothario, que alimenta contra Altamont una vieja inquina, ha con­seguido ganar el amor de Calista, penetran­do una noche en su cuarto y alejándose una vez saciada su pasión. Sin embargo, la mu­chacha cede a los deseos de su padre, con­sintiendo en casarse con Altamont. El día de la boda, Horatio, cuñado y amigo de Altamont, que por casualidad ha descubier­to la traición de Calista, trata de inducirla a no volver a ver a Lothario; entonces Ca­lista, enfurecida, le acusa ante Altamont de haberla ultrajado; y el esposo, ciego de ira, se vuelve contra el amigo al que hubiera dado muerte de no haberse interpuesto su hermana Lavinia, mujer de Horatio.

Pero bien pronto pudo el marido darse cuenta de la culpa de su mujer, viendo la frialdad de su comportamiento y asistiendo, oculto, a un coloquio entre ella y Lothario; entonces desafía a su rival y lo mata. Calista quiere quitarse la vida sustrayéndose así al dolor y a la vergüenza, pero Altamont se lo im­pide, librándola también del castigo que querría imponerle el padre, porque él de todos modos ama a la «pobre, infiel, amable y querida Calista». Pero ya es demasiado tarde. Los amigos de Lothario atacan la casa de Sciolto, quien cae mortalmente he­rido, mientras en la ciudad estalla la lucha entre las dos facciones adversarias. Calista se quita la vida y Altamont muere, porque como dice el fiel Horatio «la tempestad del dolor oprime dolorosamente su juventud, inclinándole hacia el suelo, como una flor que languidece». La tragedia termina con una invocación a la virtud, único funda­mento seguro de toda unión nupcial. La bella penitente, que tiene escaso vigor poé­tico y dramático, aunque contenga en sí los elementos de una gran tragedia, es obra de transición, que relacionándose con el teatro elisabetiano, tiende en realidad ha­cia el sentimiento moralizador y prepara el camino al nuevo drama doméstico y bur­gués del siglo XVIII. El «soberbio, elegan­te y alegre Lothario» [«haughty, gallant, gay Lothario»] se convirtió en un personaje proverbial. El argumento de este drama de­riva de la Dote fatal (v.), de Philip Massinger (1583-1640).

A. Prospero Marchesini