[L´acerba]. Obra de Francesco Stabili, llamado, por su patria de origen, Ceceo d’Ascoli (1269-1327), cuya primera edición fechada se publicó en Venecia, en 1476. Es un conjunto de noticias que comprenden todos los elementos doctrinales del mundo medieval: los cielos y sus influencias, el alma, la virtud, las propiedades de las piedras y de los animales, y cuestiones relativas a fenómenos psicológicos y naturales. El asunto, en busca de una verdad contrapuesta con insolencia e incluso con odio a la Comedia de Dante, está expuesto en forma ruda y desigual, sin el menor adorno de poesía, como evidentemente sugiere el título (que significa «acerbidad», «amargura» o también «acervo», o sea montón, caudal, si no es que se refiere al símbolo de la «cierva», emblema de inteligencia y de sabiduría). La figura de Cecco d’Ascoli, trágicamente condenado a la hoguera por magia, en Florencia, ha llegado a nosotros con un halo de martirio que, unido a las polémicas de La acerba, ha hecho olvidar el conocimiento de la lisa y árida mentalidad científica de sus obras.
De doctrina diversa y compleja, con tendencia, según el estilo medieval, más a la acumulación de noticias de cualquier clase que a la reflexión de los problemas, no sintió verdaderamente la función renovadora del pensamiento, sino que manifestó notable tendencia y testarudez, sobre todo en el intento de escrutar libremente la ciencia de la naturaleza. Viven en La acerba representaciones precisas y algunas veces delicadas de fenómenos físicos, impresiones de la naturaleza, indicios vivaces sobre los animales y la vida de la atmósfera y del cielo. En conjunto, resulta una obra que, aun estando en los antípodas de la concepción dantesca, experimenta su influencia inevitable y se revela como una pretenciosa mezcolanza de bestiarios y lapidarios medievales e incluso de «planetarios», animada por la sinceridad de tales descripciones imaginativas.
C. Cordié
* [La fama de que goza en España a fines del siglo XIV se evidencia en la elogiosa mención de que es objeto en el prólogo del humanista mallorquín Ferran Valentí a su versión en lengua catalana de las Paradojas de Cicerón. En Castilla, el Marqués de Santillana nos habla de «Checo Dascoli» como autor del libro De propietatibus rerum, en el famoso Prohemio e Carta al Condestable de Portugal> poniéndole junto a Dante, Petrarca y Boccaccio.]

