En la literatura holandesa es notable la tragedia Jeptha, de Joost van den Vondel (1587-1679), escrita en 1659. Las fuentes se pueden localizar en la narración bíblica, en el Jepthis sive Votum, drama en latín de J. Buchanan (1554), y en Jefté y la tragedia de su hija, de Abraham Koning.
La madre, Filopaie, espera con ardiente impaciencia ver otra vez a Ifis, que ha de volver del campo, y se siente turbada por el recuerdo de las inexplicables lágrimas que, dos meses antes, vio brotar de los ojos de Jeptha a la vista de su hija que jubilosamente corría a celebrar su victoria, cuando recibe la noticia de que su marido, victorioso, desea que vaya a visitarle al campo. Una vez partida la madre, llega Ifis; ella conoce el destino que la espera y está dispuesta a morir; solamente querría abrazar una vez más a su madre a pesar de la prohibición paterna. Pero llega Jeptha, el cual, temiendo la ira de su esposa, se ha ocultado en el camino para dejarla pasar. Jeptha siente un profundo dolor por tener que matar a su hija; pero se sabe ligado por su promesa. Ifis consuela a su padre y le anima a cumplir su voto.
Consumado el sacrificio, Jeptha se ve dominado por un atroz remordimiento y, aconsejado por el sacerdote, va a consultar al oráculo para que le indique la manera de expiar su grave culpa. Luego el sacerdote recibe a la madre, la cual, en el primer impulso de desesperación, querría vengar el asesinato de su hija, hasta que un dolor más tranquilo la postra, sollozando, ante la urna que conserva sus despojos. La tragedia, tratada con el mayor cuidado, tiene la estructura de las tragedias griegas según la poética aristotélica, que Vondel procuró seguir punto por punto. El metro está constituido por versos de diez y once sílabas, considerado por Ronsard (tan admirado por Vondel) como más enfático que el alejandrino; los coros se añaden a la obra como preciosos frisos en una arquitectura; los caracteres de los personajes están desarrollados con gran arte.
H. Henny

