Isabel o La Maceta de Albahaca, John Keats

[Isabella, or the Pot of Basil]. Breve poema en octava rima del genial poeta inglés John Keats (1795-1821), publicado en 1820. Es la historia de una muchacha, Isabel, y de su joven enamorado Lorenzo. Isabel tiene dos hermanos, ricos y soberbios que, habiendo decidido casar a su hermana con un noble y poderoso señor, al darse cuenta del amor de los dos jóvenes, deciden asesinar a Lo­renzo para librarse de él A su hermana le dicen que el joven ha partido hacia lejanas tierras. La pobre Isabel se consume de dolor y sigue esperando la vuelta de su amado, hasta que una noche éste se le apa­rece en sueños revelándole su trágico fin y rogándole que vaya al bosque a derramar una lágrima sobre su tumba. Ayudada por su nodriza, Isabel consigue encontrar los míseros restos de su amante, y cortando la hermosa cabeza se la lleva amorosamente a su casa donde la esconde en una maceta de albahaca. Desde entonces pasa todo su tiempo junto a la planta, que florece rápi­damente regada por sus lágrimas. Los her­manos, a quienes tanta asiduidad infunde sospechas, examinan la maceta y reconocen la cabeza de Lorenzo. Al verse descubiertos, los dos asesinos huyen llevándose la pre­ciosa maceta de albahaca. Privada de su último consuelo, Isabel muere de dolor.

En esta obra Keats no se inspiró, como en otros, de sus poemas, en un tema de origen mito­lógico, sino en una leyenda medieval. Sacó su argumento de una de las historias de Boccaccio Dec. IV, 5), pero a pesar de seguir fielmente la trama de la fuente ita­liana, amplia y enriquece la historia pro­fundizando su aspecto sentimental y ador­nándola con un delicado halo romántico. Si bien puede considerarse como una de las obras maestras de Keats, el poema no al­canza aún la clásica perfección de otras de sus obras. No todas sus cuerdas están pul­sadas de una manera igualmente segura. El carácter de Isabel está dibujado con mu­cha fuerza dramática, y la aparición del espíritu de Lorenzo y la descripción de la trágica soledad de la joven figuran entre las cosas más bellas de Keats. Menos felices son, por el contrario, los pasajes en que describe la crueldad de los hermanos de Isabel y la gentileza del joven enamorado. Los caracteres de unos y otra se contraponen adrede, y por este motivo se resuelven de una manera forzada. Con todo, Isabel es, tal vez, de entre las obras de Keats, la de más intensa fascinación por sus acentos de profundo dramatismo y de humana pa­sión.

S. Rosati