Poema de John Milton (1608-1674), escrito en 1631, bajo la sugestión de los ejercicios universitarios, con el título, como observó Church, en imperfecto italiano (debía ser II pensieroso [El pensativo]), porque el poeta aún no lo conocía como lo conoció más adelante, cuando pudo escribir sonetos italianos de estructura perfecta.
El procedimiento es paralelo al del Allegro. Milton repudia las vanas alegrías e invoca la divina melancolía. Pero la hora del Pensativo es la noche, bajo la luna, escuchando el canto del ruiseñor u otros sonidos tan caros como aquél al viandante meditabundo: la agitación del mar, las campanas del toque de queda, el canto de los grillos. En la cima de una alta torre solitaria podrá el Pensativo — el «Penseroso» — pasar la noche en el estudio de la filosofía y de las antiguas tragedias, hasta que la mañana surja nublada, ventosa, lavada por las gotas de la lluvia. Cuando finalmente aparezca el sol, el poeta deseará encontrarse vagando por un inmenso bosque de encinas y pinos, donde se dormirá, próximo a una cascada.
Al despertar se dirigirá a rezar bajo los arquitrabes de una catedral con grandes ventanas historiadas, oyendo, arrobado, la música grave y solemne del órgano. Así espera que en edad avanzada podrá encontrar una ermita pacífica donde vivir en la contemplación de la naturaleza, hasta que la experiencia se convierta casi en inspiración profética. Si la Melancolía sabe brindarle todos esos temas, le será fiel. También aquí vuelve a encontrarse la sabia sencillez del Allegro, con el que El pensativo forma un díptico no del todo contrastante, pues Milton, en ambas poesías, con el ritmo yámbico más tranquilo o con el trocaico más brusco y ligero, aunque en cada una se incline hacia estados de ánimo opuestos, celebra la contemplación que excluye al pecado y sólo conoce las alegrías íntimas de la naturaleza y del estudio.
Esta poesía ejerció una gran influencia entre los románticos. [Trad. parcial, en verso, de Fernando Maristany, en Las cien mejores poesías líricas de la lengua inglesa (Barcelona, 1921) y traducción íntegra de Mariano Manent en La Poesía Inglesa. De los primitivos a los neoclásicos (Barcelona, 1947)]. A. Camerino
En ninguna obra de Milton las características de su estilo se revelan más felizmente que en el Allegro y en II Penseroso. (Macaulay)

