[Emberek a kövek között], Primera novela de la escritora húngara Cecilia Tormay (1876-1936),- publicada en 1911. Es el análisis profundo y delicado del alma de una campesina croata del Carso que pasa del turbado asombro de criatura selvática al amor y, por último, al sacrificio.
Jella, huérfana de madre, que tenía fama de mujer ligera, vive encerrada en una recelosa soledad. Pero su gracia montaraz excita a un brutal vecino suyo, y al encontrarla un día en el campo, quiere violarla. Jella, aun sin comprender, huye y no vuelve más a la aldea. La muchacha anda errante por las austeras soledades del Carso, hasta que cierto día llega a una estación ferroviaria y conoce otra especie de gente: a un caminero húngaro. Al contacto de aquel mundo más humano y civilizado, su tosquedad se atenúa y la muchacha se queda con el viejo caminero, Pedro Balogh. La llegada de otro caminero joven le hace conocer el amor y Jella se abandona a la pasión que en ella surge con todo el ardor de una hija de la naturaleza. Pero aquel amor salvaje no puede satisfacer al amante que aspira a formar una familia burguesamente ordenada y marcha a escoger una mujer a su pueblo natal, en la llanura húngara, donde vive la gente laboriosa, tranquila y normal. Jella entonces se precipita bajo el tren en que viajan los esposos.
La novela, traducida el 1913 en la «Revue de París», dió a la autora fama mundial. El paisaje del Carso, que la autora ama como una segunda patria, da a la novela una atmósfera de espasmo y de sufrimiento. El drama brota del choque entre dos mundos, del contraste entre dos paisajes diversos y sobre la roca trágica la autora hace abrirse las flores de la belleza y de la realidad.
G. Hankiss

