[Helias]. Drama lírico del poeta Percy Bysshe Shelley (1792-1822), escrito en octubre de 1821 y dedicado al príncipe Alejandro Maurocordato, el cual había dado al poeta la noticia de que Grecia estaba decidida a rebelarse contra el dominio turco. La dedicatoria lleva la fecha del 1 de noviembre. Shelley, ávido de justicia y libertad, no podía permanecer indiferente y mudo mientras Grecia se sublevaba. La noticia despierta en él un ímpetu de entusiasmo y le inspira una visión lírica y legendariamente épica, que tiene por fondo la gesta de los griegos en la primera fase de la guerra de la independencia.
El drama comienza con un coro de mujeres griegas prisioneras que mecen, al ritmo de su canto nostálgico y apasionado, el sueño del sultán Mahmud. Con los coros y semicoros alternan las invocaciones aisladas de la esclava india que vela el reposo de su señor. Pero el sultán se despierta angustiado por visiones funestas; siente próxima e inevitable la disgregación de su imperio: la palidísima luna, que parece grabada en el cielo entre las nubes incendiadas del crepúsculo, se le muestra como un símbolo del agonizante poderío otomano. El ayudante Hasán le sugiere que consulte con el anciano Ahasuerus, sabio intérprete de los sueños, que es mandado a buscar a su lejano domicilio, y, en la espera, Hasán trata en vano de animar a su señor: los turcos son militarmente muy fuertes, y tienen el apoyo de los tiranos de Europa; unidos bajo un solo dios, un solo rey y una única ley, podrán fácilmente dominar la desorganizada revuelta, que ya comienza a ser ahogada en sangre; ya el ejército griego ha sufrido una sangrienta derrota. Mahmud, sin embargo, está aterrorizado por el duro precio a que ha sido obtenida la victoria; tres veces los griegos, cercados, se han arrojado contra sus enemigos con ímpetu formidable, y, diezmados por el fuego de la artillería, han preferido morir antes que rendirse.
Y, si en tierra los griegos han sido derrotados, en el mar, en cambio, la flota turca ha sufrido terribles pérdidas y ha tenido que replegarse. Los sombríos presentimientos del sultán se ven corroborados por la llegada de mensajeros con noticias de revueltas, prodigios y profecías. Llega Ahasuerus, entretanto, pero no para interpretar los sueños, como esperaba Mahmud, pues el mudable mundo de las cosas no tiene importancia en la vida real, y el pasado y el futuro son sombras vanas de la eterna huida del pensamiento. No obstante, si Mahmud quiere conocer el futuro, nada más fácil, porque ya en el pasado están las sombras del futuro. Mahmud, sugestionado por las palabras de Ahasuerus, tiene una visión. Se le aparece la espantosa escena de la caída de Bizancio, y la sombra de Mohamed II le predice el hundimiento de su imperio, inevitable en el curso fatal de los acontecimientos.
El drama termina con un coro que se eleva gradualmente desde un sombrío abatimiento a una serena visión de una nueva Hélade más idealmente luminosa que la antigua. En el triunfo de la causa griega ve Shelley el triunfo de la civilización humana y de la perfección ideal. El prólogo tiene un notable valor histórico, y revela la aguda intuición de Shelley al juzgar una de las más graves cuestiones políticas de la época. El poema contiene pasajes de gran belleza lírica, y alcanza algunas veces alturas sublimes, terminando en la patética cadencia del conocidísimo coro «Surge la nueva era grandiosa del mundo» («The World’s great age begins anew»). Pero, como acción dramática, posee escaso valor, y no se mantiene a la altura de los magníficos coros y del mencionado prólogo; podría parecer el comienzo magnífico, casi el esbozo, de un drama de más vastas proporciones aparecido fugazmente a la inspiración del poeta. El movimiento lírico de los coros, a los que después les puso música William Christian Selle, señala el punto más alto de la invención rítmica de Shelley. El verso es el «blanca verse» (endecasílabos blancos), el verso característico de Shakespeare y de Milton, excepto en los coros, donde diversos ritmos se entretejen y combinan en una maravillosa armonía.
T. P. Pieraccini

