Flamenca, maese Bernardet

Novela en verso (publicada modernamente por Paul Meyer, con el títu­lo Le román de Flamenca, en 1901), com­puesta en dialecto central u occidental de la langue d’oc, probablemente durante el últi­mo cuarto del siglo XIII. El autor, hombre de elegante cultura y literato, puede ser reconocido en un tal maese Bernardet, que es nombrado en el texto, pero del que no conocemos más detalles. El escenario del poema parece poderse fijar en 1234.

Archimbaut, señor de Bourbon, se casa con la hermosa Flamenca (v.), hija de Guido de Nemours. Las bodas se celebran con pomposas fiestas, en las cuales interviene también la familia real de Francia. La amabilidad de que hace objeto el rey a la nueva esposa es causa, de que se abatan sobre Archimbaut, como una parálisis del corazón y del entendimiento, los más locos celos. Encierra a Flamenca en una torre y la controla severamente, alejándola de todo contacto exterior. Pero la fama de estos sucesos llega a oídos de un joven que reúne en su persona todas las dotes físicas y morales que pueden adornar a un grande y rico caballero, y¿ además, una exquisita educación literaria y un sagacísimo ingenio: Guillermo de Nevers. Se inflama de amor por Flamenca y es correspondido por aque­lla gentilísima mujer. Una serie de refina­das astucias permiten a Guillermo aproximarse a la dama, hablarle, conquistarla, visitarla con su consentimiento. Los dos se aman con gran felicidad. El marido, pre­cisamente cuando más fundados motivos podría tener para estar celoso, se cura de su enfermedad, libera a su esposa y reanu­da la brillante vida de tiempos pasados, hasta el punto de anunciar en Bourbon un gran torneo.

Guillermo, que hasta entonces se había hecho pasar en público por reli­gioso, se aleja de la ciudad para volver a ella abiertamente con el esplendor de su rango, honrado por Archimbaut y aco­gido por Flamenca como es fácil imaginar. En la primera jornada del torneo, el ca­ballero obtiene un verdadero triunfo. El desenlace de la narración debería de estar cercano, pero no es posible precisarlo por­que el único manuscrito del poema está mutilado y acaba aquí. Felicidad de inven­ción, garbo de escritor, ligereza de toques apropiados a la fantasiosa suavidad de la aventura hacen de Flamenca una lectura deliciosa, uno de los libros más atractivos que la literatura medieval nos ha legado, lleno aún de lozanía para los modernos. Respecto a la historia de las costumbres, es además una fuente preciosa y copiosa de informaciones sobre una multitud de aspectos de la vida de la época; pero tal vez no es un documento que tenga que tomarse al pie de la letra en lo que con­cierne a los ideales, caballerescos y a las concepciones amorosas de la sociedad literario feudal del siglo XIII; más que las mag­nificencias de aquellos ideales y de aque­llas concepciones, nos parece entrever en la obra una intención caricaturesca, más eficaz porque no se presenta de una ma­nera explícita; desde este punto de vista hay que buscar el sentido y el motivo de su peculiar sabor.

S. Pellegrini