Fervaal, Paul-Vincent D’Indy

Ópera en un prólogo y tres actos, letra y música de Paul-Vincent D’Indy (1851-1931), estrenada en Bruselas en 1897 y en París en 1898. La acción ocurre en los montes Cevennes, en tiempo de los Druidas, mientras los sarracenos amenazan el país. Para salvar la montaña sagrada de Cravann (una especie de Walhalla céltico), Fervaal, instruido por el druida Arfagard, debe renunciar al amor profano: entonces, como Brenno, vencerá también en la prueba de las armas. Pero cede a las lisonjas de Guilhen, la maga, y es vencido en la ba­talla. Yace herido entre los muertos cuan­do Guilhen, arrepentida, viene a buscarlo y muere envuelta entre las nieves de los Cevennes. Fervaal transporta su cadáver a la cima. Tanto el libreto como la música, se hallan fuertemente influidos por Wag­ner. El personaje de Arfagard es una mez­cla de Kurvenald del Tristán e Isolda (v.) y de Gurnemanz en el Parsifal (v.); Fervaal, caído en el pecado, tiene algo de Amfortas y de Tannháuser (v.); la propia Guilhen es una Kundry (v. Gudrun) céltica, una pecadora y una tentadora, dominada a su vez por un poder infernal irresistible. La mú­sica, exquisita, está sembrada de pasajes imitados del Tristán, aunque no intenta re­petir lo que Wagner ha dicho de modo in­imitable; se advierte, sin embargo, el osado intento de rebasar el estilo wagneriano, evi­tando el envaramiento a que puede condu­cir el sistema temático, sustituido por el procedimiento de las variaciones «au courant de l’ceuvre» (la expresión alude a todo un sistema particular del «Ars Gallica»). Emerge de la obra una personalidad musical que es una de las más fuertes de la Francia contemporánea, llena de delica­deza, y provista de un formidable bagaje técnico.

E. M. Dufflocq